Durante la semana pasada, los obispos realizaron su Asamblea Plenaria para tratar distintas temáticas que hacen a la vida eclesial en el país. Estuvieron presentes los titulares de las distintas diócesis, y ante la ausencia del Nuncio, los visitó el encargado de negocios interino de la Nunciatura Apostólica, Stephen Kelly y, como resultado de estas jornadas, la iglesia uruguaya emitió un comunicado de cara a las elecciones.
Los obispos expresaron: “Queremos compartir estas reflexiones, en este tiempo electoral que se abre, para contribuir, desde nuestra perspectiva, al discernimiento de los fieles y de nuestras comunidades cristianas”. Así inicia el documento de la Conferencia Episcopal del Uruguay, bajo el título “Libertad, justicia y compasión en el alma de nuestro pueblo”.
Destacan que tienen el deseo de mirar más allá de las elecciones para encontrar las raíces que forjaron su identidad y configuraron el alma del pueblo. A través de seis puntos, desarrollan sus reflexiones sobre la importancia del sentido de la vida, las problemáticas emergentes y la búsqueda de la verdad sobre la dignidad de toda persona.
Los obispos señalaron que esta reflexión quiere ayudar a observar con mayor profundidad la realidad uruguaya, más allá del proceso electoral. “Hay un alma del Uruguay a cuidar y, como cristianos, tenemos, sin duda, una responsabilidad en ello”, y volvieron a resaltar los elemento fundamentales de la tradición artiguista que hacen al acervo como nación: el amor a la libertad, el sentido de la justicia y el espíritu de compasión.
“Recordamos, como cristianos, que nuestra patria final es el Cielo; pero este don exige a nuestra libertad el compromiso con el Amor que nos ha creado y redimido y que nos encamina hacia nuestra definitiva querencia, el lugar al que pertenece y en el que está llamado a habitar para siempre todo aquel que viene a este mundo: la Casa del Padre”, indicó en este documento el episcopado de Uruguay.
Finalmente, el comunicado que la iglesia uruguaya emitió de cara a las elecciones cierra invocando a su patrona, María, Virgen de los Treinta y Tres, para que Ella extienda su manto sobre todos sus hijos e hijas para que crezcan en el diálogo, el respeto, la confianza y la búsqueda del bien común, mientras peregrinamos hacia la Eternidad.
FUENTE: Vida Nueva








