El objetivo del presidente argentino de un TLC, se topará con obstáculos como la normativa del Mercosur y el proteccionismo de Donald Trump, pero podría habilitar al país a una propuesta similar.
Desde Uruguay, la apuesta está en que prevalezca la mesura y los socios regionales lleguen a un acuerdo que habilite las negociaciones bilaterales. O que, en todo caso, estén en línea con la posibilidad de conversar en bloque con Estados Unidos. De todos modos, la mayor dificultad para ello será que Trump desee, efectivamente, avanzar en un TLC; algo difícil considerando la línea política proteccionista que impulsa el republicano.
Un objetivo complejo
Si bien la coincidencia generalizada es que el eventual planteo de Argentina podría ser una buena noticia para Uruguay, lo cierto es que también hay acuerdo en que la firma de un TLC con Estados Unidos, al menos de momento, tiene un obstáculo primario y principal: las políticas del mismo Trump.
“Me parece difícil que Trump acepte esta propuesta”, consideró al respecto el director del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Hernán Bonilla, ya en noviembre pasado.
“Lo que hemos visto de Trump en un primer gobierno y en sus discursos de campaña, ha sido una defensa muy clara de proteccionismo. Es más, probablemente lo que podemos esperar a partir de que asuma en enero es una nueva una nueva política proteccionista, podemos ver de nuevo una guerra comercial con China”, consideró, en relación al anuncio de suba de aranceles; y añadió que no imagina “un Estados Unidos en los próximos años abriéndose al comercio”. Por lo tanto, tampoco dispuesto a firmar algún tipo de TLC, pese a la insistencia de Milei.
Al respecto, el director del Instituto de Negocios Internacionales (INI) de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Ignacio Bartesaghi, consideró en diálogo con Ámbito que, en el mejor de los casos, la buena relación de Trump con Milei —y del próximo gobierno uruguayo con el presidente argentino— podría repercutir en algún beneficio específico para el Mercosur en cuanto a la exportación de ciertos productos; aunque esto todavía estaría lejos de ser libre comercio.
El antecedente
De todos modos, cabe recordar que Uruguay había sido propuesto por una comisión bicameral conformada por republicanos y demócratas estadounidense para ser parte de un piloto de TLC en marzo del año pasado. La idea de esta iniciativa era sumar al país al UMSCA (exNafta), a modo de prueba; lo que también le habría abierto las puertas al comercio con Canadá y México, a partir de 2026.
La norma llamada Ley de las Américas (AmericasAct) propuso “crear una asociación comercial permanente y en constante expansión entre los países del Hemisferio Occidental y contrarrestar el creciente control de China sobre la manufactura y la geopolítica globales”, según explicó la representante María Elvira Salazar, del Partido Republicano.
Si bien el proyecto no avanzó, esta cercanía se consolidó a través de la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas (APEP) del ahora expresidente estadounidense Joe Biden, que mantuvo una estrecha relación con Luis Lacalle Pou. En contrapartida, no hay indicios de que Trump busque mantener organismos similares.
En el plano local, además, también hay un obstáculo propio: la postura de política internacional del presidente electo Yamandú Orsi, que asumirá el 1° de marzo. Si bien el dirigente frenteamplista se ha mostrado cercano a Estados Unidos durante la campaña y la transición, desde su futuro gobierno entienden que la firma de TLC no es la prioridad en materia de relaciones exteriores.
Fuente Ámbito








