Vecinos y organizaciones de Gualeguaychú advierten que la planta de UPM ya ha tenido incidentes contaminantes y temen que una ampliación productiva agrave riesgos para el río Uruguay y la salud local.
La reciente solicitud de UPM para elevar su capacidad productiva en la planta de Fray Bentos —de 1,3 a 1,5 millones de toneladas al año— encendió nuevamente voces de alerta en la vecina ciudad de Gualeguaychú. La empresa argumentó que las mejoras operativas no implicarían cambios en los límites de emisión autorizados, pero ese planteo no convence a los sectores ambientalistas por los antecedentes de contaminación.
Históricamente, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú ha denunciado impactos vinculados a la fábrica: desde emisiones no declaradas hasta episodios de derrames químicos. En abril de 2025, sus miembros relanzaron la clásica “Marcha al Puente Internacional” para volver a advertir que la contaminación “se expande en la región” y recordar antiguos reclamos sobre la falta de control efectivo.
Uno de los episodios más recientes es un derrame de ácido sulfúrico registrado en la planta de UPM, según confirmaron fuentes locales. La Asamblea y otros grupos reclaman que ese tipo de incidentes no se consideren aislados: advierten que la infraestructura de Gualeguaychú no está preparada para contener los efectos de una operación ampliada, especialmente si ocurriesen otros derrames o emisiones.
Las quejas también se remontan a años atrás. Técnicos de la Asamblea han señalado en repetidas ocasiones problemas en la calidad del aire, con material particulado y posibles contaminantes químicos que podrían llegar desde Fray Bentos hacia la ciudad a través del viento. Además, denuncian falta de transparencia en los monitoreos oficiales, con datos que no siempre se hacen públicos o que se habrían ajustado para favorecer los intereses industriales.
En ese contexto, la iniciativa de UPM de optimizar su planta y aumentar su producción, aunque ambientalmente “neutra” según su propio análisis, genera desconfianza entre los gualeguaychuenses. Para muchos, el argumento técnico no alcanza si no va acompañado de mejoras reales en la fiscalización, monitoreo continuo y rendición de cuentas.
La comunidad ambiental insiste en que cualquier expansión debe venir con condiciones más estrictas y garantías claras para evitar que se repitan incidentes previos. El debate no es solo sobre números de producción, sino sobre el tipo de vida que se quiere mantener a orillas del río Uruguay.
* Radio2820 Con información de Montevideo Portal








