miércoles, junio 24, 2026

Pam Bondi ha convertido al Departamento de Justicia en un arma para saldar las cuentas políticas de Trump

Orilla y Media TV

Desde la negación de los resultados electorales hasta el ataque a opositores políticos y la toma de control de la policía de Washington D.C., Pam Bondi ha construido su carrera protegiendo a Donald Trump y promoviendo su agenda autoritaria.

Una y otra vz, Pam Bondi nos ha demostrado que está dispuesta a poner su lealtad a Donald Trump por encima del Estado de derecho, por encima de los estándares éticos y por encima del bien público.

Como fiscal general de los Estados Unidos, ha instrumentalizado el Departamento de Justicia para blindar a Trump frente a cualquier rendición de cuentas, atacar a sus enemigos y avanzar con su proyecto autoritario.

Pero su historial de proteger a Trump —y no a la ley— comenzó mucho antes de este año. Para entender cómo llegamos hasta acá, vale la pena repasar su trayectoria.

El comienzo de la relación: el escándalo de Trump University

Los vínculos de Bondi con Trump comenzaron mucho antes de convertirse en su principal ejecutora legal. En 2013, cuando era fiscal general de Florida, se acumulaban en todo el país denuncias de fraude contra Trump University, con estudiantes que afirmaban haber sido estafados por miles de dólares. [CITA] Florida era uno de los mercados más grandes de esta institución educativa con fines de lucro, pero la oficina de Bondi se negó a abrir una investigación formal, a pesar de que se habían presentado denuncias por prácticas engañosas en el estado. Este anuncio llegó poco después de que Trump hiciera una donación de 25.000 dólares a un comité de acción política que apoyaba la reelección de Bondi.

Si bien la Comisión de Ética de Florida afirmó que la situación “podía generar sospechas”, no llegó a concluir que Bondi hubiera violado la ley. Sin embargo, este fue solo el primero de muchos episodios controvertidos que marcarían su carrera y su relación política con Trump.

De fiscal general de Florida al círculo íntimo de Trump

Al finalizar su mandato como fiscal general de Florida, Bondi se incorporó a Ballard Partners, una firma de lobby con fuertes vínculos con Trump y clientes que incluían al gobierno de Qatar (lo que años más tarde derivó en un enorme conflicto de intereses cuando Bondi aprobó que Trump aceptara un avión de lujo valuado en 400 millones de dólares como regalo de Qatar).

Abandonó Ballard Partners cuando comenzó el primer juicio político contra Trump. En 2019 se sumó al equipo de comunicaciones de la Casa Blanca y, para 2020, ya formaba parte del equipo de defensa de Trump durante el impeachment.

Tras la derrota de Trump en las elecciones de 2020, Bondi se convirtió en una de las voces más estridentes en la difusión de sus mentiras sobre fraude electoral. En estados como Pensilvania y Wisconsin, impulsó acusaciones infundadas de manipulación electoral. Su entusiasmo por repetir las falsedades de Trump probablemente la ayudó a obtener el cargo de fiscal general en la administración actual.

La instrumentalización del Departamento de Justicia

Una vez confirmada como fiscal general de los Estados Unidos, Bondi transformó rápidamente al Departamento de Justicia en un brazo más de la maquinaria política de Trump. Permitió que la Casa Blanca interviniera en decisiones legales sensibles, despidió a denunciantes que se enfrentaron a Trump y desmanteló divisiones enteras destinadas a garantizar la rendición de cuentas del gobierno.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo vació por completo al Departamento de Justicia y traicionó los principios que debería defender:

• Desobediencia a órdenes judiciales en materia migratoria: El exabogado senior de inmigración y denunciante Erez Reuveni sostiene que Bondi lo despidió luego de que él se opusiera a los intentos del Departamento de Justicia de desobedecer órdenes judiciales vinculadas a inmigración, incluso en el caso de Kilmar Abrego García, un hombre de Maryland enviado falsamente a una prisión en El Salvador esta primavera.
• Cierre de investigaciones por corrupción: Bajo su gestión, la Sección de Integridad Pública —la unidad del DOJ encargada de procesar casos de corrupción de funcionarios— fue prácticamente desmantelada. También se suspendió la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, que prohíbe a empresas estadounidenses sobornar a funcionarios extranjeros.
• Desvío de la División de Derechos Civiles: En lugar de proteger a las comunidades vulnerables, Bondi redirigió la División de Derechos Civiles para atacar a jóvenes transgénero, castigar a escuelas por enseñar una historia estadounidense honesta y perseguir lo que denomina “sesgo anticristiano”.
• Persecución de los enemigos de Trump: Bondi autorizó investigaciones contra varios opositores políticos de Trump, entre ellos el congresista Adam Schiff, la fiscal general de Nueva York Letitia James y los exfuncionarios de inteligencia John Brennan y James Comey. Todos ellos, en algún momento, lideraron investigaciones o procesos judiciales contra Trump.
• Protección de Trump frente a los archivos Epstein: Tras meses de insinuar la publicación completa de la información contenida en los Archivos Epstein, el Departamento de Justicia cerró abruptamente la investigación en julio, anunciando que no se harían públicos más documentos. El giro se produjo el mismo verano en que, según trascendidos, Bondi le habría dicho a Trump que su nombre aparecía en esos archivos.

Su disposición a ignorar estándares legales y éticos y a convertir al Departamento de Justicia en la oficina de defensa personal de Trump refuerza lo que un veterano del Departamento le dijo a The New Yorker:

“En Pam Bondi, Donald Trump tiene a la fiscal general que siempre quiso”.

El último avance autoritario: tomar el control de la policía de D.C.

El movimiento más reciente de Bondi llevó su lealtad a extremos abiertamente autoritarios. Puso al jefe de la DEA al frente de la policía local de Washington D.C., en una toma de control federal sin precedentes de las fuerzas de seguridad de la ciudad.

Esta “intervención” no tiene que ver realmente con el delito: en 2024, D.C. registró las tasas de crimen violento más bajas en 30 años. En realidad, se trata de una prueba para medir hasta dónde puede llegar la administración de Trump en la concentración de poder. Con Bondi siempre a su disposición, Trump ya amenaza con enviar al ejército a Chicago y Baltimore, lo que despierta temores de represiones federales en otras ciudades.

Pam Bondi es la fiscal general de Trump, no la nuestra

El cargo de fiscal general conlleva una responsabilidad fundamental en nuestra democracia: aplicar la ley de manera imparcial, defender la Constitución y proteger los derechos de la ciudadanía.

Sin embargo, la carrera de Pam Bondi ha demostrado reiteradamente que su lealtad es hacia Donald Trump, sin importar el costo para la ética, la democracia o el pueblo estadounidense. Desde el escándalo de Trump University hasta su rol como defensora de Trump en el impeachment, desde la instrumentalización del Departamento de Justicia hasta la toma de control de la policía de D.C., Bondi dejó en claro que no concibe su función como un servicio público, sino como una misión para proteger a Trump.

En ella, Trump no encontró a una fiscal general para la nación, sino a su ejecutora personal. Y eso debería indignarnos a todos.

Publicado: septiembre de 2025 Common Cause Blog – 805 15th Street NW, Suite 800 – Washington DC 20005 – United States
Traducido por German Andres Nobile

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