Ante el incremento de casos denunciados de estafas, Policía Comunitaria y la Unidad de Cibercrimen brindan recomendaciones para evitar caer en engaños.
Vivimos en una era completamente digital, en la que gran parte de nuestra información personal circula por la red y en los dispositivos electrónicos.
Las compras online son parte de nuestra rutina diaria, los billetes se usan cada vez menos y los celulares son han convertido en el centro de nuestras operaciones comerciales. Pero así como la tecnología brindó nuevas herramientas para nuestro día a día, también ofreció nuevas oportunidades delictivas.
Según datos del Ministerio del Interior de Uruguay publicados en 2025, la tasa de denuncias por estafa se disparó un 2.000 % entre 2013 y 2024. La estadística se refleja en los medios, donde cada vez es más frecuente leer sobre uruguayos que pierden miles de pesos por este crimen. Sin embargo, la cifra podría no reflejar del todo la realidad, ya que solo se denuncian uno de cada diez casos.
Nadie está exento de ser víctima de un fraude, ni siquiera quienes tienen menor contacto con la tecnología, como los adultos mayores. Por eso, ante la intensificación de las denuncias por casos de estafa, la Policía Comunitaria y la Unidad de Cibercrimen del Ministerio del Interior compartieron consejos para proteger a los mayores de las estafas telefónicas y a la población en general sobre los ciberfraudes.
Un riesgo al alcance de todos
Existen múltiples modalidades de estafas electrónicas, tan así que para brindar recomendaciones, el director general de Cibercrimen, el comisario Paulo Rocha, habla de premisas generales y no de qué hacer en situaciones puntuales para prevenir maniobras fraudulentas.
“La mayoría de estafas tienen un elemento clave que utilizan los estafadores: la urgencia”, explica Rocha a Montevideo Portal. “Ya sea a través de situaciones buenas, como que te ganaste algo y para obtener ese beneficio tenés que ejecutarlo ya o mediante algo negativo, como que pasó algo y si no entras a la cuenta del banco, tus fondos se van a eliminar”, agrega el director.
Las estafas más comunes se producen por Whatsapp. Estas involucran llamadas a las víctimas haciéndose pasar por instituciones oficiales para robar un usuario. “Lo que quieren es que la persona aporte el código de verificación para obtener la cuenta y, a partir de allí, actúan para poder estafar a su entorno haciéndose pasar por la persona”, explica Coelho.
Un caso similar corresponde al fenómeno denominado phishing, en el que ciberdelincuentes suplantan a entidades oficiales con sitios web, correos o mensajes falsos para robar datos personales.
“Los delincuentes arman un enlace del Banco República. Vos lo mirás y entrás a una página totalmente idéntica a la original. Te lo envían, entrás, y va a pedir que pongas usuario y contraseña. La diferencia con el original es que te va a redirigir a otro sitio que te va a robar la contraseña y el usuario para que ingrese a tu cuenta original y haga movimientos”, detalla el director a Montevideo Portal.
Al momento de enfrentarse a estas técnicas elaboradas, existen una serie de medidas a adoptar para prevenir desgracias. La primera es el sistema de doble verificación de las aplicaciones, una capa de seguridad adicional que protege las cuentas online más allá de las contraseñas.
“Cuando está activada la verificación de dos pasos, la aplicación te pide dos códigos para iniciar sesión, con la particularidad que el segundo es un código personal, no uno automático”, expone Coelho. Según el director, este simple paso reduce significativamente las probabilidades de perder una cuenta.
En Whatsapp, por ejemplo, la activación de este sistema es tan simple como ingresar a la pestaña de “Ajustes” y entrar en la sección “Cuenta”. Además, “la verificación en dos pasos permite asociar un correo electrónico de recuperación. Entonces, en cualquier caso que te lleguen a robar la cuenta, podés después recuperarla en forma rápida”, añade Coelho.

Foto: captura de pantalla
El director de Cibercrimen menciona un elemento clave al momento de navegar en la web: la desconfianza. “Hay que desconfiar cuando me están pidiendo que haga algo, y más cuando eso está relacionado con algo patrimonial o secreto”, enfatiza.
Nunca hay que entrar a los enlaces que llegan por correo electrónico o mensaje de texto. “Si quiero entrar al sitio web de un banco o cualquier otra institución, hacerlo directamente ingresando el nombre o el enlace de la institución en el buscador de Google”, dice Coelho.
Otra alternativa es verificar que el enlace recibido no sea engañoso a través del servicio Verificá, del Ministerio del Interior. Éste permite enviarle la dirección web a la Policía Nacional para que corroboren si es un sitio seguro u oficial a través del Whatsapp 098 111 911, el correo electrónico verifica@minterior.gub.uy, o en Facebook e Instagram mediante el usuario @verificauy.
Además, Coelho enfatiza en nunca brindar información personal en la web, y poseer contraseñas fuertes: de al menos 12 caracteres, combinando letras mayúsculas y minúsculas, así como también caracteres especiales (!, @, #, $, %) y números. “No contraseñas fáciles que están relacionadas con tus datos personales, que es lo que más hace la gente para no olvidárselas”, señala.
A su vez, el Ministerio del Interior recomienda bajo ninguna circunstancia hacer transferencias bancarias, acceder a cuentas personales o introducir contraseñas importantes en redes Wi-Fi públicas como las de hoteles, bares o aeropuertos.
En el caso de las tarjetas de débito o crédito, Coelho señala que hay que tener cuidado donde se ingresan, pero los sitios “confiables” no suponen un riesgo. “Las aplicaciones tienen normativas que cumplir y por lo general lo hacen, aunque los aspectos de riesgo siempre están. Por ejemplo, cuando cargas por primera vez una tarjeta, te pide todos los datos, pero cuando volvés a comprar, esa app simplemente guardó los últimos números”, comenta. La mejor manera de chequear esto es, al momento de pagar, observando que la mayoría de los números de la tarjeta aparezcan censurados. “Cuando uno mira están todas las crucecitas y solo te muestran una parte del número de tu tarjeta”, señala.
Por último, Coelho destaca las estafas en ventas online como otra de las modalidades más denunciadas en Uruguay, sobre todo mediante publicaciones falsas de ventas de productos. Al igual que en los casos anteriores, el director señala la desconfianza y la verificación como los elementos claves para prevenir fraudes. Las promociones con descuentos excesivos o precios demasiado bajos suelen ser una señal clara de intento de estafa. Además, antes de realizar cualquier compra o reserva, buscar el perfil del vendedor y sus reseñas para confirmar que es alguien confiable.
En caso de ser víctima de una estafa, se recomienda contactar inmediatamente al banco para bloquear operaciones. También, se debe realizar la denuncia en la seccional policial más cercana o comunicándose con la Unidad de Cibercrimen al 2030 4625.
Cuento del tío: atentado a la vulnerabilidad
El famoso “cuento del tío” es una modalidad de estafa telefónica que afecta principalmente a los adultos mayores, pero también afecta a otras personas susceptibles como niños o adolescentes. “Aquel llamado a la medianoche o en horas donde agarran a uno un poco más vulnerable, no con todos sus sentidos alerta, y le hacen mención a que algún familiar tuvo un inconveniente o se encuentra en problemas, lo que hace que la persona acceda a lo que se le pide”, explica el comisario Franco Zenone, director nacional de Policía Comunitaria.
A veces, los delincuentes se hacen pasar por policías. Otras por abogados, e incluso como trabajadores de un banco, pero sus relatos siempre tienen una característica en común: la mención de un familiar. “A medida que le van hablando [a la víctima], le van sacando información y van confirmando cosas que en principio se las tiran como probables. Ellos se agarran de esa información para seguir sacándole conversación”, comenta Zenone.
Entonces, ¿cómo es posible prevenir este tipo de delito? Más aún considerando que algunos adultos mayores pueden sufrir de algún tipo de deterioro cognitivo, algo que los vuelve aún más vulnerables ante este tipo de peligro. La clave está en sus personas cercanas. “Siempre, en todos los casos, nosotros lo que recomendamos es tener un contacto seguro”, explica el director.
El contacto seguro es aquella persona de confianza con la que la victima pueda comunicarse apenas termine de hablar con los estafadores para verificar que la situación planteada por estos sea verdadera. “No brindar información personal o de cuentas bancarias son cuestiones que para nosotros quizás resulten de sentido común, pero para una persona vulnerable que recibe una llamada de este tipo, todo se transforma. Es difícil recordar qué puedo hacer y qué no. Entonces, por regla general, nosotros decimos algo fácil: escuchamos, cortamos y llamamos a ese contacto seguro”, describe Zenone.
En ese sentido, el director hace hincapié en la importancia de los cercanos de conversar con sus pares mayores para explicarles cómo enfrentar estas situaciones. “Nosotros le pedimos a la población que converse con los adultos mayores, que los alerte sobre este tipo de modalidades para que ellos estén al tanto y que, en caso de recibir una llamada de este tipo, ya sepan de que posiblemente se trate de una estafa”, subraya el director.
Por último, si un familiar tiene la mala fortuna de recibir un llamado engañoso, hay dos vías claras de acción. La primera es un llamado al 9-1-1 si la víctima se dio cuenta que estaba por ser estafado y los delincuentes están en camino para retirar el dinero. “Ahí el 9-1-1 articula los mecanismos necesarios para que personal de investigación o del área que corresponda se acerque al domicilio de la víctima. Se logró varias veces detener a las personas que componían la maniobra y que iban a retirar el dinero”, destaca Zenone.
Por otra parte, si la persona se percató de la situación una vez entregado el dinero o, por el contrario, pudo advertir el delito y no ocurrió nada, se recomienda hacer la denuncia en la seccional policial más cercana. “Recordamos en este caso que la llamada al 9-1-1 no es denuncia, sino es para alertar sobre la situación o pedir la presencia policial”, resalta el director.
Fuente Montevideo Portal







