sábado, junio 27, 2026

El costo del relato entrerriano

El costo del relato entrerriano
Orilla y Media TV
En Entre Ríos parece que hay dos provincias. La de las redes sociales de Frigerio, donde todo funciona, todo avanza y todo es una maravilla. Y la otra, la que pisamos todos los días los entrerrianos.

Por Noe Mugherli

Las capturas que hizo Víctor Hutt de la Biblioteca de Anuncios de Meta muestran publicaciones pagas para difundir la gestión. La pregunta es sencilla ¿cuánto cuesta mantener ese relato y quién pone la platita?.

Nadie discute que un gobierno informe. Es más, tiene el deber de comunicar, proponer e indagar que necesita el pueblo. Lo llamativo es que parece que comunica más de lo que gestiona.
Porque para inaugurar una obra alcanza con un anuncio. Para sostener un relato político hacen falta anuncios todos los días (como los que estamos viendo constantemente).
Si las escuelas necesitan de la poca plata que junta el plantel docente para cubrir gastos básicos, los hospitales reclaman recursos e insumos necesarios y las rutas siguen esperando, ¿la prioridad realmente debería ser llenar las redes de publicidad?.
El marketing tiene una ventaja enorme porque hace ver lindo a la vista “una obrita de empresa privada” que genera aceptación en el público, pero la realidad no acepta filtros.
Gobernar desde Instagram es fantástico… hasta que uno sale a la calle y te chocas de frente con lo mal que la estamos pasando.
Los algoritmos son maravillosos… Viste que dicen que el celu “te escucha” y te muestra a través de reels, publicidades y demás todo lo que dijiste en una conversación?. Bueno, esa es la base que parece estar utilizando nuestro gobierno que repite los mismos mensajes y las suficientes veces hasta que algunos terminan creyendo que la provincia cambió. Lástima que los pozos en las calles, los salarios y las dificultades no usan redes sociales.
La gestión se mide por resultados. La publicidad se mide por alcance. Son cosas muy distintas, aunque algunos parezcan confundirlas.
El dinero público debería servir para mejorar la vida de la gente. Por eso los ciudadanos tienen derecho a preguntar cuánto se destina a comunicación oficial y cuál es el criterio para hacerlo.
Preguntar no debería molestar; fortalece la democracia.
Ningún anuncio patrocinado arregla una escuela. Ningún video mejora un hospital. Ningún reel tapa los cráteres de las rutas entrerrianas. La publicidad puede cambiar la percepción por un rato; la realidad siempre termina apareciendo.
A mi no sólo me preocupa que el gobierno gaste el dinero que le pertenece a cada uno de los entrerrianos, tratando de “limpiar su imagen”. El problema es que parecen más preocupados por convencer a los ciudadanos de que todo está bien que por lograr que realmente estén bien.
Ni la mejor publicidad paga va a reemplazar una buena gestión. Porque los «me gusta» no asfaltan caminos, no generan empleo y no solucionan nuestros problemas.
Cuando se dedica tanto tiempo, tanto esfuerzo y tantos recursos a intentar convencer a la sociedad de que todo está ok, es inevitable preguntarse si no están tratando de compensar la cruda realidad que habla por sí sola. Los gobiernos que muestran resultados concretos no necesitan insistir todos los días en que están gestionando bien; son los hechos los que nos lo dicen.

Cuando el relato ocupa más espacio que la realidad, el verdadero problema no es la falta de comunicación, sino la falta de resultados. 

Orilla y Media TV