El periodista de diario La Nación, Claudio Jacqueline, analizó la marcha del gobierno nacional signada por los ataques del Presidente Javier Milei y algunos de sus funcionarios hacia el periodismo.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Jacqueline consideró que “Milei necesitaba salir de este presente y adelantó la idea de una reelección pensando en el escenario de una oposición fragmentada, imposibilitada de resolver liderazgos, de constituir un candidato, y empezar a crear la idea de que ya estamos en el futuro. El problema es que a ese futuro le falta mucho, que al presente se le está haciendo muy complicado, y que por otro lado esa oposición tan difusa empezó a tomarle ese tiempo y advertir que ahí había un problema en el gobierno que estaba tratando de salir de este presente, con muchas complicaciones, y después problemas internos del gobierno, de desorden, de un problema comunicacional cada día más grave, que no sabe qué es lo que dice el vocero y qué es lo que ocurre en realidad”.
“Entonces, esa realidad se le empezó a complicar, y con un humor social que -más allá de la última encuesta cuestionable del índice de confianza en el gobierno de la (Universidad Torcuato) Di Tella- aparece como bastante deteriorado. Entonces hay un componente muy complicado y un Presidente que está aislado, irascible, complicado internamente. Me parece que este es un poco el escenario donde se está moviendo hoy la política”, evaluó.
Consultado por dicho estudio explicó que “es cuestionable en términos de que ellos mismos ponen un aviso de que hay un problema en el que la mejora sustancial en la opinión respecto del gobierno está dada por el impacto que tiene en el segmento joven. Y ellos aclaran que el segmento joven está sub-representado, es decir, tiene mayor impacto que el que tendría que tener si tuviera la cantidad de casos que debieron haberse tomado en representación a lo que hoy es en la población, que es en torno de casi el 30%. Ellos mismos lo aclaran en la encuesta, y eso es lo que cambió profundamente la opinión respecto al gobierno porque es el segmento etario que mejor calificó al gobierno y con una ponderación extremadamente alta. Eso hace que hoy esa herramienta, que era muy fiable, haya que ponerla en duda”.
Respecto de la negación del gobierno a la grave situación de morosidad de un amplio sector de la población, el periodista planteó que “hay un problema enorme de disociación del gobierno con dos elementos: uno es que niegan el problema y esto lo que pone en evidencia es que tienen la necesidad de construir un relato y de pintar un escenario más favorable que el que pueda tener, que lo hace cualquier gobierno. El problema ahí es cuando te comprás vos el relato y lo que tenés que vender, te lo terminás comprando. Y el segundo problema es el impacto que tiene en el que está pasando esa situación, que se siente no escuchado, desconocido, descalificado, agredido, porque además dicen que si te endeudaste es un problema tuyo, porque sos un bobo, que no entendés que si tomás deudas las tenés que pagar y que si tenés más deudas tenés que saber qué capacidad de repago vas a tener. Y además no reconocés que me cambiaste las condiciones, porque de ese contrato entre privados del que habla el gobierno, el que cambió las condiciones no fue ninguno de los dos privados que contrajeron el compromiso, sino que fue el propio gobierno el que alteró la realidad con tres elementos claves: uno es la suba de tasas que ocurrió el año pasado, que es en el momento que se dispara la mora; el segundo es el estancamiento de la economía, que creció menos de lo que se esperaba, es decir, que la actividad fue menor y eso impactó en una buena parte de los argentinos; y el tercero es los salarios pisados que están corriendo por detrás de la inflación. Si juntas los tres elementos, está muy claro que ni es el que te prestó la plata, ni fuiste vos el que se la gastó en gastos superfluos que no estabas en condiciones de afrontar, sino que te cambió las condiciones el gobierno. El gobierno no admite eso y este es un agravante de esta situación de maltrato a quien hoy está pasando una mala situación”.
En otro orden de temas, sobre los cuestionamientos del Presidente y el reclamo del ministro Luis Caputo para que se “castigue” a los periodistas, Jacqueline sostuvo que “está claro que hay un recrudecimiento y que en la comunicación y el relato está puesto todo el esfuerzo”.
Sobre esto analizó que “las últimas tres reuniones que el Presidente hizo están todas vinculadas con la construcción de un relato y en bajar una línea donde ese relato es que no puede seguir siendo dominante en la agenda pública la cuestión del endeudamiento y la mora. Una segunda línea es que no puede ser que los logros del gobierno no se visibilicen y por ello hay una especie de manuales que se están repartiendo para instruir y construir voceros, con un problema agravado que es que el vocero cuando habla lo único que hace es meter la pata; y en esa batalla comunicacional casi desesperada en la que ha entrado el gobierno, aparece alguien como Caputo que está claro que tiene un problema con la comprensión de lo que significa la comunicación institucional, y un segundo problema, más grave sobre todo para él, de desconocimiento profundo del derecho. Ya tuvo problemas durante el gobierno de (Mauricio) Macri que, gracias a jueces bastante benévolos, lo zafaron con el endeudamiento, que ahora está a punto de entrar a ser sujeto de una imputación por el desvío de fondos que tenían asignaciones específicas, como es el impuesto a los combustibles, y que desconoce que si vos querés accionar contra alguien que te agravió, tenés herramientas legales y no necesitas ninguna ley nueva, pero está claro que lo que él está pidiendo es una especie de ley mordaza, que ya conocemos y que ya se intentó en algunos otros momentos de la historia de la Argentina”.
“Esto me parece que revela, por un lado, el nerviosismo que impera dentro del gobierno; la sobreactuación que tienen algunos funcionarios para alagar a Milei en el momento en el que Milei se pone más irascible y más reaccionario con cualquier signo que muestre cosas que él no quiere ver o que no quiere que se vean, y ese nivel de sometimiento que tienen esos funcionarios a esa emocionalidad intensa y violenta que expresa muchas veces el Presidente”, ahondó.
En este marco, confirmó que “según dicen quienes están en Casa Rosada es que cada vez tienen más restricción para estar cerca y poder ver al Presidente; que después de lo del 17 de agosto –esa caminata que fue objeto de memes por todos lados- recrudeció y que han dispuesto formas de obstaculizar cualquier imagen que pueda ser tomada del Presidente en movimiento, y esto es lo que viene ocurriendo desde los últimos días. Y esto es parte también de esa idea de que uno puede construir un Truman Show y en el que lo único que se ve es uno mismo. Eso es peligrosísimo, porque cuando entras en esa vorágine, terminás en un proceso alienatorio que te distancia mucho más de la realidad y que la sociedad vive y percibe y lo rechaza. Me parece que este es un problema que debería hoy visibilizarse y todo lo que indica es que lo que se escucha del entorno presidencial es que la capacidad de tolerar alguna visión que no sea la que él tiene de los hechos es cada vez más escasa”.
Respecto de la actuación de la oposición, indicó que “si uno mira al peronismo, que es hoy el espacio opositor más claro, más nítido, y pese a todas sus fragmentaciones, complicaciones y dificultades, lo que estamos viendo es que están aprovechando este tiempo y sobre todo quien aparece como probablemente la única figura que tiene algún tipo de capacidad de construir imagen en votos es Axel Kicillof que avanza en esa construcción, en ese consolidado, pero sin mover demasiado el avispero, dejando que transcurra, viendo que el gobierno está deteriorándose en sus apoyos y en sus logros y apostando a que ese deterioro le permita tener una cancha un poquito más aplanada y más fácil, pero sin resolver su interna, aunque todo indica que Axel Kicillof ha decidido avanzar, quiera o no quiera Cristina Kirchner y quiera o no quiera Máximo Kirchner. Habrá que ver después si tiene agua en la pileta y si consigue apoyos para poder construir esa candidatura”.
“Por otro lado, lo que tenemos es que hoy las elecciones de 2027 son como el campeonato de fútbol de Chiqui Tapia. No sabemos ni cuándo se va a jugar, ni cuáles van a ser las reglas de juego, ni si te va a tocar ser visitante o local, porque tenés una reforma electoral que todavía no sabemos qué suerte va a correr, y de este modo el calendario es absolutamente indefinido Porque una cosa es que haya PASO y otra cosa es que no la haya, que haya elecciones primarias no obligatorias o que no las haya, y que haya una boleta única en la que puedas votar con lista completa o no puedas votar con lista completa, todos elementos que van a alterar seriamente el comportamiento electoral. Son todos elementos que juegan mientras hay una sociedad que, si algo no está mirando, son las elecciones de 2027 y los problemas de la política, y cada vez está más desenchufada. En ese espacio, el opositor hoy lo que tiene es tiempo, y ese tiempo, lo mejor que puede hacer es ir ganándolo y evitarse el desgaste prematuro que implicaría hoy tener construido una candidatura”, evaluó.
Respecto de la posibilidad de suspender las PASO, consideró que “al gobierno hoy le está siendo muy difícil, pero se ha complicado porque le faltan los votos y porque tampoco puede apostar a poner la energía y los recursos para lograrlo, porque el Presidente quiere avanzar con otros proyectos, como son la reforma del Banco Central, el nuevo proyecto de lavado llamado de Inocencia Fiscal, porque su obsesión está puesta en esos puntos, y la dificultad que tiene, tanto en recursos como en energías para ordenar eso, no lo está haciendo. De hecho, el calendario que tenía en su cabeza el jefe de Gabinete, Diego Santilli, que es el encargado de llevar adelante ese proyecto, era que en agosto se trate en comisión y en septiembre se trate en el recinto. Agosto está terminando y no va a ser tratado en comisión, con lo cual se sigue postergando ese tiempo, y ese tiempo fortalece a los que hoy están en la oposición, o por lo menos en la oposición del proyecto, o por lo menos se suben el precio para aportar los votos”.
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