jueves, septiembre 17, 2026

Desempolvan crónicas de 1834 sobre las Malvinas, tras la invasión inglesa y la violenta defensa de gauchos y charrúas

Desempolvan crónicas de 1834 sobre las Malvinas, tras la invasión inglesa y la violenta defensa de gauchos y charrúas
Orilla y Media TV

El historiador uruguayo Diego Bracco aportó a El Entre Ríos la copia de un diario de 1834 con detalles sobre los gauchos, charrúas e ingleses apresados en las Malvinas que llegaban a Valparaíso, Chile, luego de la sublevación encabezada por el entrerriano Antonio Rivero. El autor de la crónica anticipa que los argentinos (supuestamente el Gaucho Rivero) serían ejecutados en Malvinas, luego de un juicio en Inglaterra.

El Entre Ríos le preguntó al doctor en Historia Diego Bracco (domiciliado en Tacuarembó y autor de diversas obras sobre los pueblos ancestrales de la región), acerca de los charrúas que trabajaban en las Malvinas en tiempos de la irrupción de los ingleses. El autor del premiado libro “Charrúas, ¿genocidio o integración?” reconoció que está estudiando, precisamente, esa época, para conocer mejor “el proceso de invisibilización” de las culturas.

Entonces aportó copia de un ejemplar de la edición 1469 del periódico El Universal, publicada el 23 de julio de 1834 en Montevideo, que él consultó el 15 de julio pasado.

La noticia de las páginas 2 y 3 de ese diario copia una aparecida en la edición 3331 de La Gaceta Mercantil de Buenos Aires el 10 de julio de 1834 (dos semanas antes), como traducción de un informe de British Packet. Es decir, no hace falta aclarar que se trata de una mirada desde el punto de vista del invasor europeo.

El diario transcribe los nombres casi completos de los presos, las embarcaciones, los comandantes, las ciudades protagonistas; sugiere probables evoluciones del juicio, incluida la pena de muerte, y trata a los gauchos y charrúas como “criminales”. También deja trascender una probable complicidad de dos ingleses con los sublevados.
Los ingleses habían arriado el pabellón argentino e izado el de la corona británica el 3 de enero de 1833. El gaucho entrerriano Antonio Rivero y otros siete obreros se sublevaron el 26 de agosto de ese año. El acto de rebeldía provocó varios muertos. Los patriotas fueron cayendo de a poco en manos del invasor, y el 18 de marzo de 1834 fue capturado el último de la resistencia: Antonio Rivero. El periódico que narra el destino de los gauchos y charrúas presos fue publicado en julio de 1834.

La noticia, textual

Curioso, entonces, que un diario de Montevideo tome noticias de Buenos Aires de lo que redacta un medio inglés sobre el arribo a Chile de algunos de los apresados en las Malvinas que iban a Inglaterra, previa parada en Brasil… Este es el texto de las páginas 2 y 3 del periódico, al que pudo acceder El Entre Ríos. “La Mercantil de Buenos Aires del 10 del corriente ha publicado la siguiente traducción del British Packet. ‘El navío de S.M.B Conway llegó a Valparaíso el 13 de Mayo, conduciendo a su bordo los siguientes presos, que fueron cómplices en los asesinatos cometidos en Malvinas, a saber: —Luciano Flores, Felipe (Salazar), Manuel Godoy, Manuel González, (Pascual) Latorre, F. Martínez, D. McKay, J. Stokes, G. Hopkins, y P. Kerwin. Los cinco primeros son indios charrúas; los cuatro últimos ingleses, que pertenecían a la goleta Unicorn, su capital Guillermo Low. Los que se dice haber hecho cabeza en ese horroroso atentado, se hallan presos en la barca exploradora de S.M.B. Beagle, comandante Fitzroy; a saber: Henrique Chanmer (inglés), Antonio Rivero y José María Luna. Los presos conducidos en el Conway debían ser conducidos a Inglaterra en el navío Dublin, que debía salir de Valparaíso el 25 de Mayo, haciendo escala en el Janeiro. Todos deben ser juzgados en Inglaterra, y si son condenados, se creía que uno o dos de los gauchos serían trasladados de nuevo a Malvinas, para ser ejecutados allí, como escarmiento para los demás. Se suponía generalmente que les iría mal a los ingleses, particularmente Chanmer y Hopkins, pues se decía que eran sabedores del intento de perpetrar los asesinatos, y que habían suministrado pólvora y balas a los asesinos la víspera del atentado. Parece que se entregaron al comandante de la Isla, bajo la condición de que intercedería por sus vidas. El capitán Low hacía de piloto a bordo de la goleta Adventure (antes Unicorn) patacho (auxiliar) de la Beagle. Nuestro corresponsal en Valparaíso expresa su sorpresa de que se hubiese tolerado a aquel llevarse, bajo títulos fingidos, los cueros de la propiedad de D. Luis Vernet.’”

Así termina la noticia publicada por El Universal, y antes por La Gaceta Mercantil.
En esa misma edición de La Gaceta Mercantil se lee una carta de Juan Antonio Lavalleja referida a su vuelta a Uruguay para combatir a Fructuoso Rivera. “Ya me hallo en campaña haciendo la guerra al tirano Frutos Rivera”, se lee, en la proclama de quien, pocos años antes, encabezara la expedición de los 33 Orientales.

Para el momento en que los gauchos y charrúas fueron apresados, el ministro plenipotenciario de la Argentina en el Reino Unido, Manuel Moreno, había hecho diversos reclamos ante la corona por la usurpación. El hermano de Mariano Moreno se distinguió por la defensa de los derechos argentinos sobre las Malvinas.

Malvinas siempre vuelve

Diego Bracco ha incursionado en el estudio de diversas etnias antiguas de Uruguay y la Argentina. Su obra “Charrúas…”, presentada en Paraná el año pasado, recibió el premio Bartolomé Hidalgo en Uruguay, en la categoría de historia. Sus estudios permitieron, con los de su par Rogelio Brito, divulgar decenas de nombres charrúas registrados en listados de habitantes de la reducción de Cayastá, en el norte de Santa Fe. Se trata de familias que fueron capturadas en el actual territorio de Entre Ríos en las incursiones violentas de Buenos Aires y Santa Fe para desarticular a las comunidades hacia 1750. Muchos charrúas murieron o se internaron en los montes y las islas; otros pasaron el río Uruguay y se afincaron en la actual República Oriental del Uruguay, y algunos cientos resultaron reducidos en el norte de Santa Fe. Las nóminas fueron halladas en los archivos de Sevilla.

Diego Bracco, historiador y practicante de los deportes del aire en parapente, desde donde hace docencia sobre nuestro pasado.

Diego Bracco, historiador y practicante de los deportes del aire en parapente, desde donde hace docencia sobre nuestro pasado.

El interesante texto de El Universal cobra mayor relevancia porque en estas semanas se avivó la disputa por las islas Malvinas, luego de que Gran Bretaña avanzara en la explotación de riquezas naturales en las Malvinas y la Argentina respondiera con sanciones a las empresas.

Desde 1833 a la actualidad, todos los países vecinos han expresado su adhesión a los derechos argentinos en las Malvinas. Como ejemplo, en junio de ese mismo año, antes que los gauchos y charrúas de las Malvinas se sublevaran, el ministro de relaciones exteriores de Bolivia, Mariano Calvo, expresó: “en violación tan manifiesta del derecho de gentes hay que considerar no sólo el ultraje hecho a la República Argentina, sino también el desprecio que envuelve hacia las demás naciones americanas”.

La noticia de El Universal menciona la embarcación Beagle, que lleva al gaucho Rivero. La Beagle y la Adventure habían llegado a las Islas Malvinas para reforzar la posición de los ingleses, y facilitar la captura de los gauchos y charrúas valiéndose de engaños. Los datos que aporta el periódico sobre los robos de pieles también son históricos.

Como es sabido, los presos fueron a Inglaterra y fueron repatriados, sin condena. Algunos estudiosos estiman que los charrúas de las islas Malvinas fueron sobrevivientes de la matanza de Salsipuedes, llevada adelante por el presidente Fructuoso Rivera en el Uruguay en abril de 1831, veinte meses antes de la invasión británica a las islas Malvinas. Otros como Vaimaca, Tacuabé, Senaqué, Guyunusa y su hija en el vientre, fueron llevados a Francia (1833) para su exhibición.

Algunos estudiosos, como Diego Bracco, apuntan también que muchos charrúas del Uruguay fueron sobrevivientes de las matanzas organizadas por Buenos Aires y Santa Fe en Entre Ríos en 1750.

La relación de Uruguay y Entre Ríos con las Malvinas resulta, así, directa. Además de los charrúas, los gauchos, el propio Antonio Rivero, vale recordar que el primer comandante de las islas Malvinas fue el guaraní Pablo Areguatí, que antes había sido alcalde de Mandisoví (hoy Federación) en Entre Ríos, por mandato de Manuel Belgrano. ¿Y en la guerra de 1982? “En todas las fuerzas que participaron en la Gesta hubo un entrerriano que generosamente brindó su vida”, dice el estudioso Mario Francisconi.

Fuente: El Entre Ríos
Orilla y Media TV