El titular de la Cámara Entrerriana de Turismo, Juan Acedo, evaluó el paquete de medidas de asistencia anunciado esta semana por el Gobierno provincial para el sector, que incluye una reducción del 20% en las alícuotas de Ingresos Brutos, subsidios escalonados a la tarifa eléctrica —15% para establecimientos menores, 8% para los intermedios y 4% para los grandes— y una línea de financiamiento para el consumo interno a través de la tarjeta Sidecreer.
Consultado sobre el impacto de la crisis económica en el sector, Acedo fue contundente: «la economía en general está afectando mucho el sector porque está impactando directamente en lo cotidiano de la clase media, que es el tipo de turista que les queda en nuestra provincia para escapadas o para tomarse sus vacaciones». Remarcó que ese diagnóstico es justamente el que la Cámara viene relevando y difundiendo a través de sus mediciones de cada fin de semana largo, con el objetivo de «concientizar» al Gobierno provincial sobre la situación del sector.
Sobre los anuncios en sí, Acedo los calificó como «un buen comienzo para empezar a trabajar juntos», aunque aclaró que se trata todavía de una relación institucional en construcción: se trata apenas del segundo encuentro del Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos (Emturer), por lo que —según sus palabras— «la forma de trabajo todavía no está aceitada». Explicó que ahora comienza una etapa de carga de documentación para que los beneficios se materialicen efectivamente, y anticipó que el impacto de la rebaja del 20% en Ingresos Brutos será dispar según el tipo de establecimiento: significativo para los alojamientos de mayor categoría, y menor para los pequeños prestadores, donde no modificará demasiado el esquema tarifario.
Donde sí espera una diferencia más marcada es en el frente energético: «En la energía eléctrica es donde más vamos a notar la diferencia», señaló en declaraciones a Radio Plaza, y explicó que el 15% que hasta ahora se destinaba a costear los gastos de electricidad podría reorientarse hacia la reinversión en los establecimientos, aunque aclaró que no se trata de una vía para bajar los precios, dado que la situación ya no lo permite.
Los pequeños emprendimientos familiares, los más golpeados
Consultado por la situación del empleo en el sector, Acedo diferenció el rol de su Cámara —que representa al segmento empresarial— del trabajo que realiza el gremio UGRA desde el ámbito sindical, que según indicó cuenta con información más precisa sobre la cantidad de trabajadores afectados. Desde su mirada como representante empresarial, remarcó el impacto que la crisis tiene sobre los pequeños complejos de cabañas, bungalows y hoteles residenciales de gestión familiar: «Hoy están viendo que tienen que salir a buscar otros horizontes porque no pueden vivir dos o tres familias de lo que años atrás sí lo podían hacer», describió, y situó allí la principal caída en la cantidad de empleados o beneficiarios de este tipo de explotaciones comerciales.
Sobre la hipótesis de que los hoteles de mayor categoría, orientados a un público de mayor poder adquisitivo, estarían atravesando mejor la coyuntura que los establecimientos más chicos, Acedo coincidió con ese diagnóstico a partir de las mediciones que realiza la Cámara durante los fines de semana largos. Explicó que los hoteles de mayor categoría muestran mejores números de ocupación —un segmento que, aclaró, «la clase media, lo que somos la mayoría, no lo ocupamos habitualmente»—, mientras que los establecimientos de menor categoría, de dos estrellas para abajo y los residenciales, registran una ocupación escasa.
En paralelo, notó un leve incremento en la demanda de bungalows y cabañas, lo que interpretó como una señal de que el turista de clase media que todavía puede tomarse una escapada busca opciones con cocina propia para abaratar costos, resignando las salidas gastronómicas. «Ese es el análisis que hacemos general y cómo se va dando esto, y todo esto en números que vienen en caída. Esa es la realidad de lo que estamos viviendo», cerró.








