martes, noviembre 3, 2026

Nuestra Argentina necesita menos enemigos inventados y mas puentes, afuera y adentro

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Orilla y Media TV

Vamos a hablar de algunas cosas que pasaron en  Argentina en los últimos días y que no podemos dejar pasar por alto, porque hacen a la forma en que nos paramos frente al mundo.

Se conoció la versión, cada vez más fuerte, de que el gobierno argentino habría facilitado de alguna manera la salida de Flavio Bolsonaro hacia los Estados Unidos. No estamos hablando de un ciudadano común. Hablamos de un ex candidato a presidente con causas judiciales abiertas en su país, investigado por delitos económicos. Si esto se confirma, y todo indica que hubo al menos una vista gorda, estamos ante un hecho gravísimo. La Argentina no puede convertirse en una pista de escape para dirigentes amigos del poder de turno. La diplomacia no es un club de favores personales.

Y acá quiero detenerme en algo que ya empezamos a escuchar como excusa. El «ah, pero cuando trajeron a Evo Morales no se dijo nada». Sí, lo dijeron, lo están diciendo ahora en redes y algunos voceros lo repiten.

Y justamente por eso lo queremos aclarar: si eso hubiere estado mal entonces no cambia las cosas, está mal ahora. Lo que está mal, está mal siempre. No importa quién lo haga. El hecho de que en un supuesto caso, un gobierno anterior haya hecho una jugada política para traer y proteger a Evo Morales, no justifica, no avala y no limpia que este gobierno haga ahora algo similar con Bolsonaro.

No se construye un pais serio diciendo «como ellos lo hicieron, nosotros también podemos». Si seguimos con esa lógica, nunca salimos del pantano.

El segundo punto, que va de la mano, es el rol del presidente Milei en el exterior. Un presidente argentino viaja al exterior y no representa a un partido, representa a un país. A todo un país.Y lo que hemos visto en el último año y medio es un presidente que va a España a insultar abiertamente al gobierno español y a participar de un acto partidario de Vox, que va a Brasil a abrazarse con Bolsonaro en plena campaña contra Lula, que opina de las elecciones de otros países como si fuera un comentarista y no un jefe de Estado.

Nos preguntamos: ¿en qué nos beneficia eso? ¿Qué gana la Argentina peleándose con España, que es uno de los principales inversores en nuestro país? ¿Qué gana peleándose con Brasil, que es nuestro principal socio comercial, el destino comercial de nuestras pymes que exportan un 14% del total a ese pais? Nos enemistamos por una afinidad ideológica del presidente. Y las consecuencias no las paga el presidente, las paga el productor de Entre Ríos que no puede exportar, el trabajador, el país.

La política exterior no puede ser una cruzada personal. No puede ser el presidente viajando por el mundo buscando aplausos de su propia tribu ideológica. Tiene que ser una política de Estado, seria, previsible, que defienda los intereses argentinos.Y esto conecta con la última reflexión que quiero dejar.La forma. La forma también es fondo.

Un presidente que todos los días insulta a periodistas, que los llama ensobrados, mentirosos, corruptos. Un presidente que trata a los opositores de ratas, de parásitos, de degenerados. Un presidente que gobierna a fuerza de gritos y chicanas en redes sociales.

Más allá de si uno está de acuerdo o no con sus ideas económicas, yo les dejo esta pregunta para que la pensemos todos en casa: ¿esa forma de conducirse, esa violencia permanente, esa necesidad de enemistarse con todo y con todos, afuera y adentro, está a la altura de un presidente de todos los argentinos?

Porque el presidente no es el presidente de los que lo votaron nada más. Es el presidente de los 47 millones. Incluso de los que no lo votaron, incluso de los que lo critican. Y un país no se puede construir desde el insulto y desde el resentimiento permanente.

Porque una cosa es ser firme. Otra cosa es ser maleducado. Una cosa es tener carácter. Otra es no poder hablar sin odiar.E
ste país está cansado, está haciendo un esfuerzo enorme. Lo mínimo que le podemos pedir a quien conduce es que esté a la altura. Que tienda puentes en vez de dinamitarlos. Que represente a todos, no que gobierne solo para los que lo aplauden en TikTok.

Argentina necesita menos enemigos inventados y más puentes. Afuera y adentro.

Editorial Fuera de Juego – Somos Entre Ríos 2/11/26

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