El resultado de las elecciones en Argentina abre la posibilidad de una normalización de su economía, algo siempre deseable a nivel local.
Pero Argentina sigue teniendo fuerte influencia y lo sucedido en 2023 fue un duro ejemplo. El cepo cambiario generó un dólar paralelo fuertemente valorizado (es decir, una fuerte caída de los precios en dólares en Argentina, tomando ese dólar), lo que promovió un desvío de consumo desde Uruguay al país vecino que le hizo mucho daño a la economía oriental, en especial al comercio del litoral (se estima que se fueron unos 600 millones de dólares extra por turismo y compras en Argentina).
Una buena oportunidad para el turismo
El tipo de cambio real con Argentina (gráfica) mejoró con la llegada de Javier Milei al gobierno. La reciente volatilidad e incertidumbre lo hizo retroceder levemente, pero lejos de volver al dramático escenario de 2023 o los años previos, y todo indica que mantendría cierta estabilidad. Esto es clave, particularmente, para el turismo. Se viene una nueva temporada y Argentina sigue siendo el principal origen de los turistas que visitan nuestro país, aún con el interesante aumento que se está dando en la llegada de turistas de otros orígenes.

Parte del turismo argentino en Uruguay es estructural y llega todos los años. Pero los niveles de gasto, la extensión de la temporada (febrero) y el movimiento en términos de frecuencias de visitas, depende mucho de una relación de precios atractiva para los argentinos, cuyos ingresos vienen muy castigados. En este sentido, el resultado electoral del domingo y la relativa estabilidad cambiaria de estos días son buenas noticias para el sector turístico uruguayo.
Estados Unidos y el crecimiento
En cualquier caso, tanto para el turismo como para otros sectores, aún persisten muchas incógnitas sobre cuál será la trayectoria de la economía argentina. El gobierno vecino logró bajar la inflación, aunque aún persiste un aumento mensual en torno a 2%. Además, problemas en la instrumentación de la política monetaria-cambiaria y la incertidumbre política que generó la elección anticipada en Buenos Aires, finalmente obligaron a EEUU a intervenir directamente en el mercado cambiario argentino, en un hecho inédito y cuyas derivaciones aún están por verse en profundidad.
Esta estrecha relación de Argentina con el país norteamericano mueve otro plano de incidencia en Uruguay, en la medida que el apoyo del gobierno de Donald Trump podría extenderse al plano comercial; se plantea insistentemente la posibilidad de que Argentina amplíe su cuota de exportación de carne vacuna a ese mercado (hoy es 20.000 toneladas, igual a la de Uruguay). Dado que EEUU es hoy el principal destino para la carne vacuna uruguaya (sector que -además- está liderando las exportaciones), sería un hecho desafiante.
Todo esto está en juego en un escenario regional que hace ya bastantes años que ha dejado de impulsar la economía uruguaya de manera contundente. Hace muchos años que la economía argentina no crece de manera sostenida. El reciente “rebote”, luego de la recesión del año pasado, ha puesto a la actividad en Argentina apenas 2% por encima de su nivel de hace 2 años (2023), y hay síntomas de estancamiento.
Si Argentina logra hacer pie y encaminar la normalización económica podría esperarse una reactivación que sería muy bienvenida en Uruguay, pues nuestro país también necesita acelerar el paso. Argentina es un proveedor clave de insumos intermedios para el agro y la industria, así como un proveedor potencial competitivo de energía. Y obviamente, si se restablece la confianza, se sostendrá el flujo inversor de capitales argentinos -tan importante en Uruguay- ya no desde la “huida” de una plaza adversa a la inversión, sino desde el crecimiento y la expansión de Argentina dinamizando países vecinos.
Fuente Ámbito








