El líder ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, enfrenta cargos que, de confirmarse, podrían darle hasta 40 años de prisión. La acusación tiene más de 300 páginas con detalles de los presuntos delitos.
La Corte Suprema de Brasil ha comenzado oficialmente el proceso judicial que investigará el papel del ex presidente Jair Bolsonaro en el intento de golpe de Estado que ocurrió en 2023. La decisión de los magistrados, que fue aprobada por unanimidad con cinco votos a cero, responde a una acusación presentada por la fiscalía que sostiene que Bolsonaro dirigió una organización criminal diseñada para obstruir la investidura de Luiz Inácio Lula Da Silva tras su victoria en las elecciones de 2022.
Los cargos contra Bolsonaro son serios y podrían llevar a penas de prisión de hasta 40 años. Junto a él, un total de ocho colaboradores también enfrentan similares acusaciones, lo que podría representar un golpe significativo para el liderazgo de la extrema derecha en Brasil.
En la audiencia, el juez instructor destacó el papel central de Bolsonaro dentro de la supuesta conspiración golpista. Se señaló que las evidencias presentadas por la Fiscalía eran «detalladas» y «satisfactorias». «Tuvimos un intento de golpe de Estado violentísimo (…) una violencia salvaje, con petición de intervención militar para un golpe de Estado», afirmó el juez Alexandre de Moraes.
El juez argumentó que la organización criminal liderada por Bolsonaro había tomado todos los pasos necesarios para derrocar al gobierno legítimamente electo, con un plan que no se llevó a cabo debido a la resistencia por parte de los generales del Ejército y la Fuerza Aérea de Brasil.
Bolsonaro disparó críticas contra la Justicia brasileña
El exmandatario y sus colaboradores fueron denunciados por varios delitos graves. Entre ellos se encuentran la abolición violenta del Estado democrático de derecho y el intento de golpe de Estado. Las acusaciones de implicación en una organización criminal armada, así como el daño calificado y deterioro de patrimonio, también figuran en el caso.
La conspiración, según la fiscalía, culminó en la invasión violenta de las sedes del Supremo Tribunal, del Congreso y de la Presidencia, poco después de la asunción de Lula.
Bolsonaro y sus coacusados, que incluyen a altos militares y antiguos ministros, enfrentan un panorama judicial que podría llevar a un largo proceso de condenas, dado el alcance de las pruebas que supuestamente los incriminan.
También se busca encontrar responsables de una presuta conspiración para asesinar a Lula da Silva, en la cual Bolsonaro, según las acusaciones, estaría involucrado.
Tras el anuncio del juicio, Bolsonaro se expresó en sus redes sociales y posteriormente ante las cámaras. En sus declaraciones, enfatizó la noción de ser objeto de una supuesta «persecución política», una estrategia que ha utilizado desde el inicio de las investigaciones en su contra. Se mostró indignado y acusó a los jueces de actuar con rapidez en su contra.
«Parecen tener algo en contra mío», afirmó Bolsonaro. «Quieren impedir que yo llegue libre a las elecciones porque saben que, en una disputa justa, no hay ningún candidato capaz de vencerme». Esta reacción se produce en un contexto donde Bolsonaro ya se encuentra inhabilitado políticamente hasta 2030 debido a una condena previa relacionada con sus ataques a la democracia.
Bolsonaro también dirigió críticas hacia el juez instructor, Alexandre de Moraes. Este enfrentamiento se remonta a la pandemia, cuando Moraes implementó medidas para proteger la salud pública, algo que Bolsonaro se opuso. «Cuanto más atropellan reglas, plazos y garantías, más evidente queda el miedo que tienen de las urnas», aseguró el expresidente.
Criticó la rapidez con la que el tribunal ha avanzado en su caso, contrastando con la percepción de que el Supremo Tribunal suele llevar procesos más lentos en otras ocasiones.
Con la aceptación de la denuncia de más de 300 páginas presentada por el fiscal general, se establece un «núcleo crucial» de la organización criminal vinculado a Bolsonaro. Este núcleo incluye figuras prominentes como Alexandre Ramagem, ex director general de la Agencia Brasileña de Inteligencia, y otros ex ministros de su gobierno.
Fuente LR21








