El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se creó sobre la base de un primitivo proyecto de sir Otto Niemeyer, encargado en 1932 por el ministro Hueyo (inicios de la denominada “década infame”, corporativista-golpista de Uriburu) que luego, en 1934, fue profundamente reformulado por Raúl Prebisch, a pedido del ministro de Hacienda Federico Pinedo.
Por Prof. César Baudino
El proyecto no se limitó a crear un banco central (BCRA), sino que éste fue parte de una reforma integral del sistema bancario. Al inaugurarse en 1935 -Gobierno de facto de Justo-, el presidente nato del mismo era Prebisch, quien no acepto por sentirse demasiado joven para el cargo (tenía 34 años) y fue designado el Dr. Bosch. A Prebisch le tocó la gerencia general, desde la que orientó no sólo la política financiera del país, sino que produjo importantes contribuciones a la política económica general.
De allí salieron acuerdos bilaterales de comercio con otros países, el proyecto de integración con países limítrofes, la idea de nacionalizar los ferrocarriles, la creación del Instituto de Promoción del Intercambio, el Plan de Reactivación de 1940, la creación del sistema de cuentas nacionales, etc.
Desde el cargo, Prebisch dominaba la intimidad de todo el sistema financiero. ¿Cuál sería el valor de mercado de tal conocimiento? Pronto se enteró, al ser despedido a los tres meses del golpe de estado de 1943. No obstante ser alto el salario que percibía entonces un funcionario de ese nivel, en el sector financiero privado se le ofreció el doble. Ello suponía poner a disposición de una única entidad privada una masa de información llegada al Banco Central con carácter confidencial y en virtud de la autoridad conferida por el estado para recabarla. No era muy distinto el acto del espía a favor del enemigo, o del policía destinado a controlar el narcotráfico y que usa su cargo para comerciar droga.
Don Raúl eligió el camino de la dignidad, y en lugar de llevar su nivel de vida al doble, al precio de perder su fama de hombre probo, optó por reintegrarse a su cargo de profesor y director de investigaciones económicas en la UBA, alquilar su casa, vender su automóvil Cadillac y reducir su nivel de vida a la tercera parte. Alguna empresa dejó de ganar algunos dólares más, pero más ganaron los países latinoamericanos (comenzando por Paraguay, Guatemala, Venezuela, México y República Dominicana) que pronto vieron en él a un experto solvente y confiable.
En estos tiempos corrientes, se amenaza con el cierre del BCRA, y con políticas topo para arrasar todo lo estatal; y no sólo eso, sino que el funcionariado de hacienda viene del sector privado -JP Morgan- al estado para favorecer intereses particulares y sectoriales por sobre el conjunto, muy lejos de una conducta confiable y proba. También aquí cabe la mención a muchas de las universidades, en especial del noroeste argentino, que reciben financiamiento de las empresas megamineras, y luego son las encargadas de las investigaciones de impacto o daño ambiental, un verdadero soborno indigno.
¿La corrupción es una decisión individual o es inherente al sistema en el que vivimos?
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