La temporada de vacaciones de invierno no logró revertir la delicada situación que atraviesa el turismo en Entre Ríos. Si bien la llegada del receso escolar en la provincia de Buenos Aires generó expectativas de un repunte, desde la Cámara Entrerriana de Turismo (CET) señalaron que los niveles de ocupación se mantienen prácticamente sin cambios y atribuyeron parte de ese resultado a las condiciones climáticas, aunque remarcaron que el problema de fondo es la pérdida del poder adquisitivo de los turistas.
En ese contexto, el presidente de la entidad, Juan Acedo, advirtió que la crisis del sector alcanzó un punto en el que la principal preocupación ya no pasa por la carga tributaria, sino por la imposibilidad de afrontar los costos básicos de funcionamiento. «Hoy estamos preocupados porque no podemos pagar la luz, no podemos pagar el gas, no podemos pagar los gastos básicos para mantener un servicio de calidad en la provincia», afirmó.
En diálogo con Un martillo para darle forma, por Radio Plaza, el dirigente explicó que el reciente fin de semana largo permitió mejorar alrededor de diez puntos los niveles de ocupación, pero aclaró que ese incremento fue circunstancial y que la llegada de turistas bonaerenses todavía no logró modificar el panorama general. Además, indicó que las reservas continúan manejándose prácticamente «día a día», una dinámica que, según sostuvo, se extenderá al menos hasta el inicio de la temporada estival.
Acedo reconoció que el mal tiempo pudo haber influido en la baja movilidad turística de los últimos días, aunque insistió en que la explicación principal es económica. «El turista que históricamente visitaba Entre Ríos pertenece mayoritariamente a la clase media y hoy esa clase media está endeudada. No puede pagar una escapada de tres, cinco o siete días», sostuvo.
En ese sentido, explicó que los establecimientos de mayor categoría muestran índices de ocupación superiores al promedio porque reciben visitantes con mayor capacidad adquisitiva, mientras que el resto de la oferta turística enfrenta una demanda muy reducida.
El impacto alcanza a toda la economía local
El presidente de la Cámara remarcó que la caída del turismo no afecta únicamente a hoteles y alojamientos, sino que repercute sobre toda la economía de las localidades que dependen de esa actividad.
«Si un hotel no tiene turistas, el sector gastronómico tampoco trabaja, los kioscos venden menos, disminuye la demanda de servicios y también cae la recaudación del Estado», describió. Por eso consideró que el problema excede al sector privado y alcanza a numerosos municipios entrerrianos que durante años apostaron al turismo como motor de desarrollo económico.
Empresas que ya no pudieron sostenerse
Consultado sobre la situación de los prestadores, Acedo recordó que durante el último año cerraron hoteles de gran tamaño que ya no podían continuar operando debido al nivel de endeudamiento.
Según explicó, muchas empresas agotaron incluso su capacidad de acceder a créditos para cubrir gastos corrientes. «Había establecimientos que ya no podían tomar más financiamiento para sostener el funcionamiento diario y tuvieron que cerrar», afirmó.
Actualmente, señaló, quienes logran mantenerse en actividad son principalmente pequeñas empresas familiares que reducen costos, trabajan con menor estructura y buscan sostenerse con el esfuerzo propio. Sin embargo, advirtió que esa estrategia también tiene un límite.
«Uno vive de esta actividad. No es que no tiene turistas y puede dedicarse a otra cosa. Un servicio turístico de calidad requiere tiempo y dedicación permanente», expresó.
«Ya no pensamos en los impuestos»
Acedo reconoció que en distintos momentos el sector recibió respuestas del Estado provincial, tanto durante la pandemia como a través de moratorias y medidas de alivio fiscal posteriores. Sin embargo, sostuvo que la situación actual es diferente.
«Antes nos preocupábamos por cómo hacer para pagar los impuestos. Hoy esa ya no es la preocupación porque sabemos que no llegamos», afirmó.
Y concluyó con la frase que, según sostuvo, refleja el momento que atraviesa la actividad: «Hoy estamos preocupados porque no podemos pagar la luz, no podemos pagar el gas y no podemos afrontar los gastos básicos para mantener un servicio de calidad».








