Sebastián Da Silva se desmarca con más vehemencia de su excorreligionario Gustavo Penadés, quién fué acusado por no pocas personas de presuntos abusos sexuales y hechos de pederastia.
Recientemente, han salido a la luz una serie de gravísimas acusaciones en torno al exlegislador blanco Gustavo Penadés, las cuales han causado un fuerte revuelo en el panorama político uruguayo.
Estas denuncias han resurgido a partir de la publicación del libro «Gustavo Penadés: dos caras de un hombre con poder», elaborado por los periodistas Martín Tocar y Carolina Delisa. En él, se revelan detalles inquietantes sobre su vida privada y sus actividades en el ámbito político y social de la década de 1990.
En una conferencia de prensa, el senador del Partido Nacional, Sebastián Da Silva, expresó su profunda consternación ante los hechos revelados. “Estamos frente a un degenerado que hacía las cosas de tal forma que engañó al presidente de la República, a mí también”, afirmó.
Da Silva, aunque admitió no haber leído el libro en su totalidad, se refirió a diversos artículos periodísticos que comentan los avances de esta investigación, indicando que el contenido es “suficientemente vergonzoso”.
Contenido del libro y testimonios impactantes
El libro ofrece un panorama oscuro sobre el comportamiento del exsenador, incluyendo relatos sobre fiestas que ponían en riesgo la seguridad y los derechos de menores de edad. Uno de los testimonios más impactantes proviene de Javier Viana, quien plantea haber sido víctima de abusos por parte de Penadés desde los 17 años.
Según su versión, el exlegislador lo abordó en el centro de Montevideo, donde lo invitó a beber una Coca-Cola, prometiéndole llevarlo de regreso a su hogar, un encuentro que en principio pareció inofensivo pero que desató una serie de situaciones perturbadoras.
Las referencias a un evento particular en Punta del Este son especialmente inquietantes. Viana describe cómo participó en una fiesta a la que llegó, según sus palabras, «casi desnudo», vistiendo únicamente un arnés y un collar de perro.
En esta reunión, el exsenador mantenía el control sobre él, llevándolo atado con una correa ante todos los presentes, quienes se encontraban involucrados en actos sexuales a plena vista. Este testimonio añade una capa aún más perturbadora a las acusaciones que rodean a Penadés.
Relaciones de poder y manipulación
A lo largo de su relato, Viana también refiere que la relación con Penadés se extendió por varios años y que las interacciones eran frecuentes. La dinámica de estos encuentros estaba marcada por un intercambio de favores, donde Penadés asumía el papel de un «sugar daddy», ofreciendo apoyo económico y favores a cambio de sexo. Según el relato, el exsenador ejercía un control significativo sobre sus presuntas víctimas, a menudo recurriendo a la degradación verbal.
El libro también aborda la inclinación de Penadés hacia el sadomasoquismo, destacando su comportamiento agresivo. Viana mencionó una experiencia en la que Penadés le propinó un golpe, provocándole una herida en el labio, reflejando así un patrón de manipulación y violencia. Esta relación se presenta como un claro ejemplo de abuso de poder, artículando así un comportamiento que trasciende no solo lo personal, sino que también pone en tela de juicio el ambiente político en el que se desarrolló.
Fuente LR21








