Más de un centenar de personas siguió durante 80 minutos la presentación del periodista en la segunda Feria Provincial del Libro. Enz repasó cómo se construyó la investigación que ANÁLISIS publicó en 2016, las dificultades para lograr que las víctimas hablaran y la repercusión que alcanzó el caso dentro y fuera del país. Diez años después, la historia volvió al centro de la escena con el estreno de «Cautiva».
La segunda Feria Provincial del Libro comenzó este viernes en Concordia y, entre las actividades de su primera jornada, una sala del Centro de Convenciones reunió a más de cien personas para escuchar una historia que Daniel Enz, director de ANÁLISIS, conoce desde mucho antes de que se convirtiera en un libro y, más recientemente, en una serie.
Durante 80 minutos, el periodista presentó «Las torturas del convento» y reconstruyó buena parte de la investigación sobre el Carmelo de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá. Contó cómo aparecieron los primeros datos, las dificultades para comprobarlos y, fundamentalmente, el tiempo que necesitaron algunas de las mujeres que habían pasado por el convento para poder hablar de lo que habían vivido.
La investigación había comenzado en agosto de 2014 con un correo electrónico anónimo. El mensaje era escueto: advertía sobre abusos y tormentos dentro del convento. A partir de allí empezó un trabajo que se extendió durante casi dos años, con reiterados viajes a Nogoyá, consultas en distintos ámbitos y más de 60 entrevistas.
Enz recordó que el Carmelo tenía un fuerte reconocimiento dentro de una comunidad de profunda tradición religiosa y que cualquier pregunta formulada de manera apresurada podía terminar cerrando una puerta. Así fue reuniendo información en distintos puntos de Nogoyá, desde organismos públicos hasta lugares de paso, mientras trataba de establecer cuánto había de cierto detrás de aquel primer mensaje.
Algunos testimonios empezaron a marcar que había algo que debía investigarse más. Entre ellos aparecieron datos sobre religiosas que habían llegado al hospital local con un deterioro físico importante. Pero todavía faltaba lo más difícil: conseguir que alguna de las mujeres que habían vivido dentro del convento pudiera contar en profundidad qué había ocurrido. Eso llevó tiempo.
Las exintegrantes del Carmelo con las que logró establecer contacto se mostraban reticentes a hablar. Algunas seguían sintiéndose obligadas por un compromiso de silencio asumido durante su vida religiosa. El paso de los años fuera del convento no necesariamente había terminado con ese temor.
Finalmente, una de las víctimas accedió a contar su historia. Después de casi dos años de búsqueda, Enz se reunió con Silvia Albarenque, quien llegó acompañada por sus hermanos. Durante una extensa conversación, ella relató los castigos físicos y psicológicos, las privaciones y los mecanismos de sometimiento que había padecido dentro del monasterio. Luego, fue Roxana Peña, otra de las víctimas, quien compartió su historia de lo que ocurría puertas adentros del convento.
Con el material reunido, Enz escribió una investigación de unos 36.000 caracteres, que ocupó seis páginas de la edición impresa de ANÁLISIS. Antes de que saliera a la calle, puso al tanto de lo investigado al procurador general de Entre Ríos, Jorge García, ante la necesidad de preservar posibles pruebas. La Justicia abrió una causa de oficio y dispuso un allanamiento en el convento.
El 25 de agosto de 2016, ANÁLISIS publicó la investigación bajo el título “Las torturas del convento”. La repercusión fue mucho mayor de la que inicialmente podían prever. El caso ocupó espacios en medios nacionales y llegó también a medios internacionales. Enz recordó ese impacto durante la presentación en Concordia: una investigación iniciada en Entre Ríos había expuesto lo que ocurría detrás de los muros de un convento de clausura y había dado lugar a la intervención de la Justicia.
La causa avanzó después de aquella publicación y terminó, años más tarde, con la condena de la entonces priora Luisa Toledo.
El tema volvió a cobrar una dimensión inesperada una década después. El estreno de “Cautiva” reavivó el interés por el caso, multiplicó otra vez las consultas periodísticas y llevó aquella investigación a un público que probablemente no había seguido las publicaciones originales de 2016.
La serie tomó como inspiración el trabajo periodístico y trasladó a la ficción parte de aquel recorrido: la llegada a Nogoyá, la búsqueda de testimonios, las dificultades para entrar en un ámbito cerrado y el intento por descubrir qué ocurría detrás de una institución protegida durante años por el silencio.
Enz se detuvo también en ese nuevo capítulo de la historia. La repercusión internacional que había tenido el caso cuando ANÁLISIS lo dio a conocer volvió a aparecer ahora de la mano de “Cautiva”. La cita permitió además, que Enz respondiera muchas preguntas del público.
La primera jornada de esta segunda edición de la Feria Provincial del Libro tuvo así uno de sus momentos más convocantes alrededor de una historia que excede al libro y también a la serie: una investigación periodística y víctimas que necesitaron mucho tiempo para poder contar lo que vivieron dentro del convento. La publicación de ANÁLISIS, en agosto de 2016, abrió el camino a la intervención de la Justicia y a una causa que años después terminó con la condena de la entonces priora Luisa Toledo.
A diez años de aquella publicación, Enz volvió en Concordia sobre los detalles de una investigación que rompió el silencio alrededor del Carmelo de Nogoyá. Lo que comenzó con un correo anónimo terminó exponiendo los tormentos sufridos por las religiosas, abrió paso a la intervención judicial y, años después, a la condena de la entonces priora Luisa Toledo.
Fuente Análisis








