El 17.3 por ciento de las personas en Uruguay se encuentra bajo la línea de pobreza, de acuerdo a los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al año 2024. Esta cifra marca un incremento notable respecto a años anteriores y sorprendió a analistas y ciudadanía, ya que el porcentaje se mantenía históricamente cercano al 10%, salvo durante el pico registrado en la pandemia de covid-19.
Los datos fueron obtenidos bajo la nueva metodología de medición implementada en 2017, que se basa en la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares. A partir de esta actualización, se excluyeron ítems como el valor locativo y cuotas imputadas por Fonasa o Sanidad Militar, y se revisaron umbrales de ingreso para determinar las líneas de indigencia y pobreza.
Bajo esta nueva medición, el 17.3 por ciento de la población se ubica por debajo de la línea de pobreza, mientras que la indigencia afecta al 1,5% de los uruguayos. Si se hubiera utilizado la metodología anterior, los porcentajes serían considerablemente más bajos: 8,3% para pobreza y 0,3% para indigencia.
El informe del INE también hace una comparación histórica. En 2019, al cierre del período de gobierno anterior, la pobreza alcanzaba también el 17.3 por ciento, lo que muestra que, si bien hubo variaciones anuales —como el 23,3% registrado durante 2020—, el nivel de pobreza actual está en el mismo punto que hace cinco años, según la nueva metodología.
Uno de los datos más alarmantes del informe es el impacto desproporcionado que tiene la pobreza sobre los niños. El 32,2% de los menores de 6 años vive en hogares pobres, seguidos por el 28,1% de los niños entre 6 y 12 años. En contrapartida, solo el 6,3% de los mayores de 65 años está en situación de pobreza.
El análisis territorial revela fuertes desigualdades: departamentos como Artigas, Rivera y Cerro Largo presentan los mayores niveles de pobreza, mientras que Flores, San José y Colonia registran los más bajos. En Montevideo, la desigualdad se manifiesta entre la periferia y la costa sur del departamento.
El informe también señala que la pobreza afecta con mayor frecuencia a hogares liderados por mujeres, tanto en la capital como en el interior del país, lo que plantea nuevos desafíos para las políticas públicas en 2025.








