miércoles, abril 1, 2026

El Estado Liberal

El Estado Liberal
Orilla y Media TV

Dentro del sistema de acumulación capitalista el estado cumple un rol determinante de protección de los intereses de las clases propietarias. En el estado liberal, los mercados asignan los factores productivos entre unidades de producción y reparten los bienes de uso final entre los individuos, mediados por el dinero. La oferta son todas las bocas de expendio de productos y servicios.

Por Prof. César Baudino

La demanda es de todos aquellos con dinero y voluntad para pagar por estos bienes. Excluye, desde ya, a quienes carecen de dinero necesario.

Hay segmentos de la sociedad que por fuerza carecen de dinero, como niños, ancianos, discapacitados y enfermos impedidos de trabajar, y aún gente dispuesta a trabajar que no consigue empleo ¿Deben abstenerse de consumir?

La sociedad no desea que un niño se prive de alimento, educación o atención médica, ni que viejos o inválidos pasen privaciones indignas de la condición humana.

Y hay otros bienes que nadie puede pagar particularmente para lograr su existencia -como rutas, cloacas, agua potable, torres de alta tensión o cuerpos docentes, judiciales…, pero que todos necesitamos. ¿Quién paga? Pues la sociedad en su conjunto, a través de impuestos, que confía al estado para que realice esos fines compartidos; ejemplo el regresivo y desigual 21% del IVA -impuesto al valor agregado- que pagamos el conjunto social sin distinción de ingresos y represente un tercio del total de la torta impositiva.

Sabemos del estado intervencionista. ¿Pero el estado liberal, que “deja hacer” a los particulares, tiene algún fin? Los padres del liberalismo económico fueron los fisiócratas. Lejos de excluir a los niños, viejos o pobres, decían: “El derecho que tiene el soberano de percibir el impuesto, está fundado sobre la protección que debe a sus súbditos, contra los enemigos interiores y exteriores, sobre la obligación que tiene de ser garante de las personas y propiedades de que está encargado, sobre la de la libertad de las ventas y compras que debe proteger, sobre la obligación de hacer poner en ejecución las leyes sobre los cuidados que debe tener para mantener el orden , la instrucción, la paz, las costumbres, la circulación, los caminos y comunicaciones, las obras y edificios públicos , sobre su atención en hacer que florezcan las artes y ciencias, y sobre el asilo que debe asegurar a todos sus vasallos pobres, cuando son niños, enfermos, o tan viejos que no puedan trabajar”. Estas palabras fueron escritas en 1772 por un importante fisiócrata, y traducidas durante una enfermedad, en 1795, por Manuel Belgrano, para el que sería el primer libro de economía impreso en el país.

Usted, ¿sabe dónde está ahora el dinero que pagó como impuestos?

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