En caso de lograr su aprobación en las dos cámaras, Uruguay sería el tercer país en la región en legalizar la eutanasia.
Diferencias en la Coalición Republicana
El diputado colorado, Pedro Bordaberry, planteó algunas sugerencias durante la sesión de comisión para aplicar en el proyecto. “Analizamos el proyecto y unas propuestas fundamentalmente de atención a las opiniones de las cátedras de derecho penal de la Universidad de la República, de la de Montevideo y de la Católica, que hicieron observaciones muy de fondo al proyecto de ley y cómo tenerlas en cuenta, porque es unánime la posición de esas cátedras, pero creo que se puede hacer algún tipo de observación que permita contemplar lo que ellas dicen”, dijo.
Por su parte, el diputado del Partido Nacional (PN), José Satdjian, aseguró que junto a su compañero de partido, Andrés Grezzi de Armas, votarán en contra. “En virtud de que si el proyecto llegara a tener mayorías vamos a proponer sustitutos que vayan en sentido de las garantías”, explicó en el sentido de que nos le parece correcto que caiga la responsabilidad de la decisión sobre un solo médico.
¿Cómo es el proyecto de ley de eutanasia?
El proyecto consta de 12 artículos, y en el primero de ellos indica que el objetivo de la ley es “regular y garantizar el derecho de las personas a transcurrir dignamente el proceso de morir, en las circunstancias que ella determina”.
El artículo 2° describe los casos de aplicación y determina las condiciones de las personas que serían pasibles de acceder al derecho a la muerte voluntaria y asistida; también señala que el “sufrimiento insoportable” es subjetivo a cada paciente.
En el tercer artículo, en tanto, se define la eutanasia como el “procedimiento realizado por un médico o por su orden, tras seguir el procedimiento indicado en la presente ley, para provocar la muerte de la persona que se encuentra en las condiciones por ella previstas y así lo solicita reiteradamente en forma válida y fehaciente”.
Mientras que en el cuarto se establecen los procedimientos y condiciones con el objetivo de precisar con claridad las garantías que el sistema debe ofrecer, junto a las formas de manifestar la voluntad firme y fehaciente del paciente de acceder al derecho; y en el quinto, la posibilidad del paciente de revocar la decisión de acceder a la muerte asistida.
En los artículos 6°, 7° y 8°, en tanto, se hace referencia a la obligación del sistema de salud de otorgar este derecho, a la posibilidad de oponer objeción de conciencia por parte del personal, y a la exención de responsabilidad de todo tipo para quienes ejecuten estos procedimientos.
Los artículos siguientes especifican las modificaciones pertinentes en el marco legal actual, así como la reglamentación de la ley —en caso de ser aprobada— por parte del Poder Ejecutivo en un plazo no mayor a los 180 días desde su promulgación.
Los uruguayos a favor de la eutanasia
Acorde a la última encuesta de Cifra realizada a principios de julio, casi dos tercios de los uruguayos se mostraron de acuerdo con la legalización de la eutanasia, mientras que cerca de un cuarto de población se manifestó en contra.
El relevamiento recogió que un 62% de la gente está a favor, lo que supone un incremento de 7 puntos porcentuales con respecto a la última medición, mientras que un 24% se mostró en contra, una baja de 1 punto. En tanto, el 14% no tiene una posición tomada.
Desde Cifra consideraron que no se trata de “una opinión del momento”, sino que el sí a esta iniciativa gana entre los ciudadanos desde 2020.
Al analizar por espacio político, se observan distintas posiciones. Por ejemplo, la mayoría de los legisladores del Frente Amplio (FA) estaría a favor y parte de la oposición estaría en contra, mientras que, a nivel del electorado, la mayoría absoluta de los votantes del FA, el Partido Nacional (PN) y el Partido Colorado (PC), están a favor.
Entre los grupos por religiosidad, el único donde la mayoría absoluta (51%) está en contra de legalizar es en el de las personas que se consideran religiosas practicantes, que son el 16% del total de adultos. En este grupo minoritario, sólo un tercio está a favor.
En cambio, entre el grupo más numeroso de religiosos no practicantes, que representan otro 30% de la población, casi dos tercios está a favor de la eutanasia y sólo el 23% en contra, mientras que son aún más favorables quienes no se consideran religiosos.
Fuente Ámbito








