viernes, octubre 16, 2026

EL Quincho: ravioles al disco, reclamos en la calle y los primeros aromas del 2027

EL Quincho: ravioles al disco, reclamos en la calle y los primeros aromas del 2027
Orilla y Media TV

Si es miércoles, es día de quincho. Federico, como siempre, fue el encargado de organizar el menú: ravioles con pollo al disco. Chapa y Baby llegaron puntuales, y la comisión estaba casi completa. Solo faltaba Diego, que últimamente viene haciendo de la impuntualidad una costumbre.

Mientras Federico preparaba el disco, ansioso por poner manos a la obra, Baby colaboraba con los ingredientes. Chapa, observando el movimiento de la cocina, lanzó el primer comentario:
—Al mediodía comí ravioles. ¿Y vos, Fede, me sorprendés con ravioles con pollo al disco?
Federico, ya metido de lleno en su papel de cocinero, respondió con una explicación que parecía no tener punto final:
—¡Pero, hombre! ¡Esto es al disco! No es lo mismo. Una cosa son los ravioles con crema y otra muy distinta es el pollo al disco con ravioles.
—Tenés razón —admitió Chapa—. Los del mediodía eran con crema.

El debate gastronómico prometía extenderse, pero los ladridos de Polo, el guardián del quincho, interrumpieron la charla. Se levantó apresurado y Baby lo acompañó hasta la puerta. Era Diego, que llegó, saludó brevemente y se sentó como si nada hubiera pasado.

Federico no dejó pasar la oportunidad:
—Andás retrasado últimamente.
Las risas fueron inevitables. Diego, para justificar la demora, sacó su carta política:
—Estaba cubriendo la marcha de los adultos mayores.
Baby, siempre atento a las luchas nobles, reaccionó enseguida:
—¡Qué bueno! Es la única manera de que el Gobierno los escuche. Si no salen a la calle, parece que nadie se acuerda de ellos.
Federico, sin abandonar el disco, se sumó a la reflexión:
—Deberían escucharlos. Reclaman algo tan básico como la dignidad, pero las respuestas no llegan. Los jubilados trabajaron toda su vida y hoy tienen que salir a la calle para pedir que les alcance para vivir.
Chapa, que no pierde oportunidad de ampliar el debate, agregó:
—Y no son solamente los jubilados. También están los empleados públicos y los trabajadores del sector privado. Todos reclaman salarios dignos que les permitan llegar a fin de mes. Cada vez cuesta más llenar la olla, y eso se siente en cada casa.

Diego, ya más cómodo y con la conversación entrando en terreno político, fue directo:
—Esto va a continuar mientras no haya respuestas. Cuando el trabajador pierde poder adquisitivo y el jubilado no puede cubrir sus necesidades, el problema deja de ser individual y se convierte en una cuestión política. Y si quienes gobiernan no escuchan, en las próximas elecciones habrá que buscar una alternativa con dirigentes comprometidos con el bienestar del pueblo.

Baby, sin perder su tono esperanzado, puso el acento en la renovación:
—Si seguimos votando a los mismos de siempre, difícilmente cambie algo. Tiene que llegar gente nueva, con ganas de trabajar y de ponerse del lado de los que más necesitan. Ojalá podamos encontrar ese camino.

Federico, mientras controlaba el fuego y revolvía el disco, escuchaba atentamente. En el quincho, entre aromas de comida y discusiones políticas, cada miércoles se cocina algo más que el menú: también se ponen sobre la mesa las preocupaciones de la gente y las ideas para el futuro.

Finalmente, Diego se acercó a Federico y tomó la iniciativa:
—Bueno, cocinero, dejá de discutir un rato y vamos preparando la mesa, que la comisión tiene hambre.
Las risas volvieron a llenar el quincho. Polo se acomodó en su rincón, Baby buscó los platos y Chapa se preparó para comprobar si Federico tenía razón con aquello de que los ravioles al disco eran otra historia.

Pero una cosa quedó clara entre el fuego y las fuentes humeantes: mientras los trabajadores reclaman salarios dignos, los jubilados piden respuestas y la gente espera un futuro mejor, la política también tiene que sentarse a la mesa y escuchar al pueblo.
Porque en El Quincho podrán discutirse los ravioles, el pollo y hasta el punto justo del disco, pero cuando se habla de la dignidad de los argentinos, la conversación se pone seria.

Y como dice el histórico de la comisión: el miércoles que viene habrá otro menú, nuevas discusiones y, seguramente, más de una pista sobre lo que se viene en el camino hacia el 2027.

Orilla y Media TV