Emiliano Ezcurra es fundador de Banco de Bosques, una ONG que combate el cambio climático y la extinción de especies a través de un sistema de donaciones georreferenciadas para proteger árboles nativos en riesgo.
Banco de Bosques nace cuando Ezcurra leyó los clasificados del mercado inmobiliario de campos con bosques nativos en el norte. Descubrió que con poco dinero por mes, entre muchas personas podían salvar cientos de hectáreas de bosques a través de la compra de los mismos.
Su relación con Uruguay y esta Región, nace cuando conoció al millonario y filántropo estadounidense Gilbert Butler (84 años) quien encontró en un conjunto de islas del Río Uruguay un lugar especial. Allí, en los Esteros de Farrapos y entre los canales formados entre las islas y las costas de Nuevo Berlín y San Javier, nació la idea de un proyecto que se viene madurando desde hace dos años.
El mismo consiste en un parque binacional, entre Uruguay y Argentina.
A Uruguay la Fundación Buttler donará las islas Pingüino, Chala y Basura, al tiempo que a Argentina las islas Dolores, San Genaro y Campichuelo.
Ezcurra se muestra entusiasmado con el proyecto y afirma que hay una visión binacional de un área que comparte un mismo ecosistema, con las mismas amenazas y oportunidades, que comprende a los Esteros de Farrapos e Islas del río Uruguay en el lado uruguayo y la reserva natural de usos múltiples, por el lado argentino, creada en el año 2006 y que se bautizó “De los pájaros y sus pueblos libres”.
Se destacó el rol de las autoridades departamentales y nacionales, como en el caso del intendente de Río Negro, el presidente de la República y en particular la vicepresidente Beatriz Argimón, a quien Ezcurra se refiere como “la madrina” del proyecto.
En el caso argentino, se cuenta con el beneplácito del intendente de Gualeguaychú y del gobernador de Entre Ríos, lo que apuntala la fortaleza del proyecto.
Entre los hechos más relevantes, Ezcurra cita la recorrida que realizó en kayak junto a Buttler y el presidente de la República Luis Lacalle Pou.
Si bien se reconocen los beneficios y ventajas del proyecto, también hay amenazas, especialmente de elementos contaminantes en el río, los que deben ser monitoreados porque afectan la ictofauna, pero también hay un daño al ecosistema por parte de los deshechos cloacales sin tratar o con un tratamiento mínimo, que se origina en las ciudades a la vera del río Uruguay.
Por tal motivo, el rol de los gobiernos locales se vuelve fundamental ya que a la conservación de las islas se debe sumar la del ambiente en temas tales como el tratamiento de efluentes.
La otra amenaza es el desarrollo de especie exóticas invasores en las islas y los esteros, las cuales se deben controlar ya que incrementan la destrucción de las especies nativas, como el llamado chauchero o acacia negra.
Acerca de la oportunidad que se abre en cuanto a superar los años de conflicto que han dividido a Fray Bentos y Gualeguaychú, Ezcurra afirma que el conflicto no puede dejar de estar presente, pero no puede paralizar acciones necesarias para proteger el ecosistema e impedir que se siga deteriorando. De esta manera, el proyecto se convierte en una “excelente oportunidad de reencontrarnos en el rio –afirma- con un proyecto nuevo que incorpora algo del paso de nuestra Historia”.








