La Policía de Entre Ríos demoró a militantes sociales que participaban de una grafiteada en conmemoración de los alumnos de La Plata detenidos y desaparecidos en «La noche de los lápices» durante la última dictadura cívico-militar y clerical el 16 de septiembre. “Fue un accionar desmesurado, una sobreactuación. Esperemos que no sea una decisión política”, afirmó a AIM el abogado de la Multisectorial de Derechos Humanos de Entre Ríos, José Iparraguirre.
Parece una paradoja: la Policía intentó detener en la capital entrerriana a jóvenes que realizaban una pintada por La Noche de los Lápices. El episodio ocurrió este miércoles por la noche, cuando tres camionetas de la Policía de Entre Ríos, varias motocicletas y alrededor de ocho agentes rodearon e intentaron detener a jóvenes que realizaban pintadas para convocar a la movilización prevista para el 16 de septiembre, en el marco de un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices.
“Lo que ocurrió fue desmesurado. Los agentes decían que había una denuncia de daños por una pintada y, en el marco de eso, actuaron. Pretendían identificar a los demorados y se comunicaron con la fiscal Evangelina Salazar, quien dijo que los trasladaran en patrulleros a Antecedentes, en calle Laprida, lo que era una arbitrariedad y una desproporción para la situación”, explicó Iparraguirre.
Esto es parte de la cultura democrática argentina. Esperemos que esto sea solo un malentendido y no una decisión política del ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, porque ahí sí estaríamos en un problema
José Iparraguirre, abogado de la Multisectorial.
En ese marco, el letrado señaló que se comunicaron con autoridades del Ministerio Público Fiscal, quienes intervinieron en el procedimiento y dejaron que se marchen los jóvenes.
Ante lo ocurrido, el referente de derechos humanos cuestionó la intervención policial y sostuvo que no existían elementos para considerar que se había cometido un delito. “Nosotros planteamos que no hay un hecho delictivo con este tipo de accionar. En cuatro décadas de democracia, las pintadas políticas y de derechos humanos son algo común, una cosa cotidiana, y de ninguna manera se puede convertir en un delito”, afirmó.
En ese sentido, comparó el despliegue policial con otras situaciones de mayor gravedad que atraviesa la ciudad: “En Paraná hay hechos gravísimos, como homicidios en los barrios, y no pueden estar haciendo este tipo de operativos por una pintada de unos chicos, que no es un conflicto social. Si ellos consideraban que no correspondía, se podría haber resuelto con un llamado de atención y nada más”.
Finalmente, el referente de Derechos Humanos vinculó el episodio con el contexto electoral y expresó su preocupación ante la posibilidad de que el operativo haya respondido a una decisión política. “Estamos en vísperas de elecciones y no hay nada más lindo que ver que la militancia salga a militar sus ideas y a plantear sus propuestas. Esto es parte de la cultura democrática argentina. Esperemos que esto sea solo un malentendido y no una decisión política del ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, porque ahí sí estaríamos en un problema”, concluyó.
Fuente AIM








