Un total de 137 activistas de la Global Sumud Flotilla deportados por Israel han llegado este sábado a Estambul en un avión de Turkish Airlines fletado por el Gobierno turco.
En sus primeras declaraciones públicas tras el asalto israelí en aguas internacionales a los barcos en los que viajaban con ayuda humanitaria hacia Gaza, muchos de ellos han denunciado los “malos tratos” y las “torturas” a los que les sometieron las autoridades israelíes durante su encierro en la cárcel de Ketziot, en el desierto del Neguev.
Dentro del grupo de liberados se encuentra Nicolás Calabrese, activista oriundo de la ciudad de Paraná, quien realizó declaraciones tras ser deportado y reconoció que fue posible gracias a su pasaporte italiano. “Seguimos reclamando por todos los integrantes de la flotilla”, insistió.








