Mujica habló de su enfermedad con la sinceridad que lo caracteriza, reafirmando que está atravesando la última etapa de su vida tras el diagnóstico de un cáncer de esófago con metástasis. «Estoy enfermo. Me estoy muriendo. ¿Qué querés? Estoy a días de los 90. Voy tirando. Soy consciente de que estoy en la despedida», expresó con crudeza.
Mujica habló de su enfermedad también como parte de una reflexión más amplia sobre su vida política y el legado que deja. “Gasté mi vida en tratar de ayudar al Uruguay. No tuve mucha suerte. Por lo menos votaron muy bien”, señaló con su característico humor ácido. Desde enero, cuando hizo público su diagnóstico, ha reiterado que no se someterá a tratamientos agresivos y que prefiere vivir sus últimos días con dignidad y serenidad.
En otro tramo de la entrevista, el ex mandatario se refirió al actual presidente Yamandú Orsi, a quien definió como un “buen negociador” y un dirigente “adecuado” para la realidad política uruguaya. Si bien negó ser su asesor directo, reconoció que le ofrece su opinión cuando lo considera necesario. “Lo conozco hace más de 35 años. Hace más de 20 que está en Canelones y no le ha ido tan mal”, dijo.
Mujica también lanzó duras críticas al movimiento sindical. Señaló que durante el gobierno de Luis Lacalle Pou hubo una actitud mucho más pasiva por parte del PIT-CNT. “Durante cuatro años el movimiento sindical no movió un dedo. No le hizo un paro. Nada. ¿Y ahora?”, cuestionó. En cambio, considera que los reclamos hacia el actual gobierno progresista son más frecuentes.
Mujica habló de su enfermedad no como un hecho aislado, sino enmarcado en una visión más amplia del país, su clase política y los desafíos del progresismo. También apuntó que su chacra sigue recibiendo visitas de políticos de todos los partidos, lo que muestra que su influencia, aun en esta etapa final, permanece intacta.
Por último, Mujica habló de su enfermedad para recordarle a la sociedad que la vida es finita, pero que el compromiso con las causas justas no tiene fecha de vencimiento. Su mensaje fue claro: más allá del dolor personal, sigue pensando en el futuro del Uruguay.








