Algo más de 40 internos de la Unidad 11 de la cárcel de Cañitas de Fray Bentos, tienen en sus manos desde el pasado viernes, al menos un libro que eligieron para llevar a sus celdas. Se los entregó Ana Sicilia, una periodista argentina que lleva recorridas ocho provincias de su país como tallerista, entregando libros a los presos para que aprovechen su tiempo de encierro.
“Como un regalo a su celda”, relata a El Observador Sicilia, licenciada en Comunicación Social que fue invitada para dar sus charlas a los internos de la cárcel departamental.
Es la primera vez que su proyecto –llamado “libros en los pabellones”– cruza fronteras.
Ana Sicilia fundó en 2018 su primera biblioteca en la unidad 9 de la cárcel de La Plata.
Desde entonces comenzó a recorrer el sistema carcelario y lleva entregados 5.500 libros que van desde novelas hasta ensayos, poesía y hasta filosofía. Algunos son nuevos, otros usados pero todos donados.
La llegada de Ana Sicilia ya había sido anunciada en Cañitas, por lo que fue recibida con algunas elaboraciones caseras cocinadas por los propios internos, así como un desayuno que acompañó la hora y media que compartió con los presos, algunos muy jóvenes y otros de mayor edad.
La periodista argentina trajo consigo unos 120 libros. “Dos o tres para cada uno. Fue una muy linda participación, surgieron preguntas. Hubo muy buena recepción, un ida y vuelta, los chicos contaron alguna experiencia personal. Linda convocatoria”.
Ana Sicilia valora la importancia de los libros, al recordar que en su infancia no tuvo acceso a éstos. “Estudiaba en una biblioteca particular”, agrega. Así surgió el amor por la literatura y aprendió a valorar los textos.
Su primera visita a una cárcel fue en 2017 para participar como periodista en una charla a presos de La Plata. “Me invitó un tallerista de Buenos Aires. Me gustó ir a dar una charla”, recuerda. Luego reincidió.
Al año siguiente Ana Sicilia
pasó a hacer talleres, y a buscar instalar bibliotecas, con donaciones que recibía de parte de quienes veían sus publicaciones en las redes sociales.
Luego de formar de 12 a 15 bibliotecas, el proyecto tuvo un giro. Los libros ya no tenían que estar en un lugar cerrado entre cuatro paredes en las cárceles sino que comenzó a entregárselos en mano a los reclusos para que se los llevaran a su celda y fueran un regalo que recibían.
Ana Sicilia lidera el proyecto a solas, aunque está comenzando a trabajar ahora en conjunto, con una fundación a la que denominó As.
«Así como el as debajo de la manga. Porque los libros son un as debajo de la manga” para las situaciones que viven las personas privadas de libertad, afirma.
A cada lugar que fue en estos cuatro años y medio, dio una charla y contó parte de su recorrido para llegar hasta allí. Los viajes los hace por su cuenta, y los ingresos a los centros también, aunque reconoce que algunas coordinaciones con autoridades han facilitado su trabajo.
“Es todo a pulmón. Nunca imaginé que iba a terminar recorriendo todo el país, o terminar fuera de Argentina. Me encantaría volver (a Uruguay) y seguir recorriendo otras cárceles”, afirma, mientras recuerda que su proyecto fue creciendo por el “boca en boca”, de “pabellón a pabellón”. Aquella idea que “empezó por amor a los libros”, hoy tiene sus frutos. “Hoy miro para atrás y jamás imaginé estar recorriendo las cárceles, instalando bibliotecas”, describe con orgullo Ana Sicilia.
Fuente El Observador / Orilla y Media








