¿Por qué decimos que el IVA es regresivo?
Los ingresos de los sectores populares y trabajadores empeoran día a día y así consecuentemente sus condiciones de vida. En tiempos políticos del “dios mercado” los impuestos a los ricos tienden a la baja, en la reducción de las alícuotas a la mega minería -vía RIGI-, a la riqueza, a los aportes patronales llevados a la mínima expresión, incentivos varios a la inversión de capital, etc. Es una deliberada política en favor de los sectores ricos propietarios, la banca y las multinacionales. Para muestra sobra un botón, nos detenemos en el IVA.
Por Prof. César Baudino
El 21 % del impuesto al valor agregado (IVA), es regresivo porque encarece el costo de vivir e influye en el consumo básico elemental para las necesidades de manutención de las familias. Estamos en presencia de la vulneración de un derecho humano fundamental porque grava el consumo de alimentos, bebidas, servicios energéticos, bienes de uso.
El IVA es el impuesto que más recauda en la Argentina, representa el 40% de los ingresos al fisco. Con este nivel de recaudación lejos está en el pensamiento de la casta gubernamental desgravar el consumo popular para aliviar las necesidades básicas de la población.
Antecedentes
1932:, el mundo se encontraba en recesión y Argentina no era la excepción y apareció el Impuesto a las Ganancias, que en realidad era un impuesto sobre las rentas y que hoy incluye salarios.
1973: en el pre “Rodrigazo”, se crea el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que reemplazó al impuesto a las ventas (nacional) y el impuesto sobre las actividades lucrativas (provincial). La alícuota era del 13% e incluía muchos productos exentos que hoy están incluidos, como alimentos y bebidas, libros y materiales de construcción. Solo algunos productos tributaban el 21%. Por necesidad recaudatoria, en 1986, en el gobierno de Raúl Alfonsín se unifica la alícuota del IVA en 18%. En 1995, con Carlos Menem como presidente, por el “efecto tequila” y como medida transitoria, se sube a la actual alícuota del 21%. Ya han pasado 30 años.
El IVA es el impuesto al consumo más regresivo, ya que lo pagan todos los argentinos independientemente de su nivel de ingreso. Es decir que quienes tienen menores ingresos destinan una mayor parte de su renta a consumir bienes y servicios gravados. La carga impositiva se traslada al consumidor aumentando el precio de los productos y afectando el poder adquisitivo.
La distorsión intencionada en los impuestos consolida estructuralmente la brecha de la desigualdad creciente entre los argentinos. La distribución de la riqueza a esta altura es una utopía del pasado que deberá esperar hasta un nuevo ciclo-proceso de mayor justicia para los sectores más violentados de la sociedad.
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