jueves, abril 23, 2026

San Javier y el girasol “¡Estos rusos están locos, están plantando flores!” (1era. parte)

San Javier y el girasol “¡Estos rusos están locos, están plantando flores!” (1era. parte)
Orilla y Media TV

Sobre las costas del río Uruguay, más cerca de Paysandú que de Fray Bentos, se levanta la localidad rionegrense de San Javier y su famosa Fiesta del Girasol.

El próximo 27 de julio se conmemorarán los 109 años de la llegada de los inmigrantes rusos que dieron vida a esa localidad que aún hoy conserva, con orgullo, algunas tradiciones de sus antepasados.

Durante la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez se generó un proyecto de colonización para permitir que los inmigrantes que llegaban al país poblaran la campaña, por aquellos años poco aprovechada. Desde el gobierno se creía que el aporte de extranjeros sería fundamental para diversificar la producción.

Los fundadores de San Javier eran integrantes de un culto religioso llamado Nuevo Israel, liderado por Basilio Lubkov y rechazado por la iglesia ortodoxa rusa.
Uno de los principales aportes fue la introducción del girasol, el cual sembraron e industrializaron, construyendo en la nueva población el primer molino aceitero de girasol del país.

Los más viejos cuentan que era muy común llegar al molino aceitero con botellas y damajuanas para poder contar con aceite por varios meses.

Cuando estos inmigrantes pidieron financiamiento al Banco República para desarrollar cultivos, al llegar los técnicos y ver los campos sembrados de girasol dijeron: “¡Estos rusos están locos, nos piden plata para cultivar y están plantando flores en los campos!”.
Otros un poco más conocedores exclamaron: “¿Girasol? ¿Para qué? ¿Para darle de comer a los loros y las palomas?”.

Ocurre que el girasol era desconocido y no se conocía como hoy, el potencial productivo de una de las principales oleaginosas en el mundo.

El girasol es un símbolo que se aprecia en las calles, los muros y hasta las carteleras de la escuela de San Javier.

En el liceo, a la entrada solía haber un cartel que prohibía a los estudiantes comer girasol tostado porque los salones y los pasillos se inundaban de cáscaras de la semilla. El girasol tostado es una costumbre tan arraigada como el mate.

El alcalde Washington laco describe el panorama productivo de San Javier.
“La gente acá se dedica principalmente a la agricultura, también hay lechería y ganadería, y hay muchas personas de San Javier que trabajan en la forestación, en predios cercanos”.

Hasta hace un par de décadas el girasol tenía mucha presencia en el país y en particular en esa zona del litoral, pero de a poco fue desapareciendo de las chacras como consecuencia de problemas sanitarios, el ataque de las palomas y también colaboró el boom de la soja, que se activó al inicio de este siglo.

“Por suerte eso está cambiando, desde hace dos años se está plantando más girasol”, subrayó, a la vez que señaló el valor que el cultivo tiene allí no solo desde el punto de vista productivo y por generar un alimento de alta relevancia, “también por lo histórico, por lo cultural, incluso en el tema de la alimentación, acá es tradicional comer semillas de girasol tostadas, es como nuestra golosina”.

San Javier se apronta a ser designada Capital Nacional del Girasol, tras la aprobación de la ley en forma unánime en el Senado, con lo cual existe media sanción de la iniciativa en el Poder Legislativo.

“Esto es consecuencia de una idea que nace de una obsesión que tengo, asociar los temas productivos con las localidades”, comentó a El Observador el senador nacionalista Sebastián Da Silva, productor además en los rubros agricultura, ganadería y granja. Explicó luego que el vínculo de San Javier con el girasol “es muy claro”, con origen en la llegada de inmigrantes rusos que conformaron esa colonia, fundada el 27 de julio de 1913.

“Aquellos rusos vinieron con semillas de girasol (un cultivo muy expandido en esa región del mundo) en los bolsillos”, añadió.

Orilla y Media TV