La estabilidad en los precios en las estaciones, aporta previsibilidad, pero la ubicación, los márgenes regulados y la electromovilidad redefinen la ecuación.
Hay previsibilidad pero falta impulso
Uno de los factores que solía generar incertidumbre era la dinámica de precios y su impacto sobre la ecuación económica de las estaciones. En el país, el precio al público se ajusta de forma periódica bajo el esquema regulado por el Estado, mientras que los márgenes de las estaciones se actualizan en plazos más extensos.
Hay zonas que muestran un fuerte incremento en las ventas, mientras otras pierden dinamismo. Por eso recomiendan tener en cuenta el tránsito real, la competencia cercana, el perfil socioeconómico del entorno y las perspectivas de crecimiento antes de concretar una inversión. También considerar la diversidad en el tipo de estaciones que van desde una boca urbana, con predominio de ventas de gasolinas y despachos promedio bajos, hasta una estación en medio de una ruta orientada al agro o al transporte de carga, donde el diésel y los grandes volúmenes marcan la diferencia.
La presión de los vehículos eléctricos
La expansión de los vehículos eléctricos comenzó a impactar en el sector, sobre todo en áreas de mayor poder adquisitivo y donde suele haber mayor adopción de las nuevas tecnologías. En esos lugares, algunas estaciones ya registraron caídas de ventas superiores al 10%, lo que introduce un nuevo elemento de incertidumbre a mediano plazo.
Para los potenciales inversores, esto implica sumar una variable adicional al análisis del tránsito y la densidad poblacional. Ahora también es necesario proyectar la velocidad de sustitución del parque automotor hacia servicios complementarios como gastronomía o hasta incluso puntos de carga eléctrica para sumar rentabilidad. “El negocio no desaparece, pero cambió y va a seguir cambiando”, concluyó Sanguinetti.
Fuente Ámbito








