Se avecina el final de junio, mes del orgullo LGBT+ y es una buena ocasión para abordar un tema que requiere profesionalismo, capacitación y compromiso.
Por Miguel García*
@mgarciatour
Especial para orilla y Media
Luego que la pandemia del COVID-19, ocasionara la peor crisis que atravesara el turismo, los destinos turísticos consolidados y emergentes, comenzaron a trabajar en la implementación de nuevas estrategias, buscando herramientas sostenibles para poder recuperarse de la crisis, y entre ellas se encuentra atraer el turismo LGBT+.
De todos los países en el mundo, solo 33 tienen derechos consagrados para la comunidad LGBT+, pero no en todos se da la seguridad, y no me refiero a la seguridad pública, sino la seguridad en la no discriminación. Uruguay debe de poner en relieve que es un país libre de discriminación.
Existen organizaciones alrededor del mundo cuyo objetivo es promover el turismo destinado al segmento gay. La más importante es la Asociación Internacional de Turismo Gay y Lésbico, abreviada IGLTA por su nombre original en inglés: International Gay & Lesbian Travel Association.
El turismo es una actividad globalizada, transversal, heterogénea, intercultural, multidimensional e interdisciplinaria, que atiende a una demanda creciente, dinámica y variable, y con un importante componente de subjetividad en la percepción de la oferta.
En Mayo de 2020, a través de una iniciativa de la Cámara de Comercio y Negocios LGBT del Uruguay, se creó la Comisión Nacional de Turimo LGBT+, integrada por el Ministerio de Turismo, Asociaciones Turísticas, Intendencias y la CCNLGBT del Uruguay, con el propósito de diseñar y configurar en “clave país” una oferta especializada dirigida a la comunidad LGBT+.
Uruguay, tiene productos turísticos en lugares emblemáticos que son sitios país, cercanos a grandes emisores de turistas dispuestos a viajar y conocer en primera persona lo que somos y lo que tenemos para dar como destino país. Por eso es imperativo apostar a expandir y diversificar la oferta orientada a este segmento; estimulando el trabajo asociativo público-público, público-privado, pero con la comunidad adentro, para de esa forma trabajar en conjunto de cara al desarrollo de propuestas especializadas que permitan fortalecer el posicionamiento.
Es importante destacar, que Uruguay es reconocido por su madura, robusta y avanzada legislación de derechos vigentes para las personas de la comunidad LGBT+. Poner de manifiesto lo antes expuesto implica que se vea reflejado en la calle, a través del trato, la atención, la amabilidad, la decencia, la no discriminación, la tolerancia cero al rechazo y a la segregación de la diferencia en este caso referida a la diversidad sexual.
El perfil turístico del segmento LGBT+
Comienza a ser evidente en los últimos años del siglo XX y ha cobrado enorme fuerza en los que corren del siglo XXI.
Es muy interesante desde el punto de vista comercial, dentro de la homogeneidad encontramos que es un segmento con poder de consumo alto, con una elevada tasa de aceptación de las innovaciones, por lo que es idóneo para consumir nuevos productos.
Una de las características más importantes es la desestacionalidad: es un público en gran medida, desestacionalizado, pues no depende de fechas escolares, ni deben coordinar vacaciones de varios miembros de una familia.
Un turista LGBT+ gasta más en promedio, busca confort y experiencias auténticas, se queda en el destino por más tiempo (aproximadamente 9 noches)
Según informes y estadísticas de consumo, el turismo es el segundo rubro de gasto para la comunidad LGBT+, creciendo anualmente muy por encima en comparación al turismo general.
El turista LGBT+, viaja en promedio 3,9 veces al año, gastando 40% más, mientras que parejas heterosexuales viajan 1,0, esto se debe a que las parejas gay tienen doble ingreso y solamente el 9% tiene hijos.
Asimismo, es clave continuar andando el camino de la profesionalización de la oferta turística y elevar la talla a nivel mundial a través de diferentes productos como por ejemplo el turismo de lujo, la naturaleza, la gastronomía, la cultura, la noche, lo patrimonial, generando nuevas experiencias. A su vez el segmento LGBT+, cada vez que elige un destino, lo estudia, lo investiga, viaja mucho y observa detenidamente los productos y las propuestas asociadas a éstos.
En lo personal, me resulta atractivo definir este tipo de turismo como “turismo inclusivo”. Debemos hablar del espectro amplio de la diversidad, donde todos tenemos que caber, eso demandará en este caso, salir del esquema del gay de buen cuerpo, blanco, gastando miles de dólares por noche, hay que integrar a la mujer lesbiana, a las personas trans, al afro, al inmigrante, salir de lo hegemónico y convencional.
El turismo es una actividad globalizada, transversal, heterogénea, intercultural, multidimensional e interdisciplinaria, que atiende a una demanda creciente, dinámica y variable, y con un importante componente de subjetividad en la percepción de la oferta.
En lo diverso no hay pausa, se debe continuar creando y avanzando en una agenda a futuro, de manera más abierta, eso es parte de un liderazgo estratégico que debe ser real, que tiene que promover Uruguay para hacer de su oferta turística más atractiva.
* Coordinador del Área Turismo en la Cámara de Comercio y Negocios LGBT del Uruguay.







