«Extraña concepción de la democracia.
Kneeteman sostuvo que quien pierde una votación en un Congreso no debería luego salir a criticar lo decidido. ¿Acaso él se llamó a silencio cuando estaba en minoría? No, frente al gobierno de Bordet reclamaba una «oposición firme y constructiva» y cuestionaba públicamente al oficialismo.
¿Por qué aquello que era legítimo cuando era opositor, se vuelve impropio cuando la oposición está dentro del radicalismo?
Kneeteman, del «Frente Grande» a juez del radicalismo
Llegó a la UCR después de pasar por la Democracia Cristiana, el Frente Grande y el Frepaso. Hoy, como secretario de Comunicación y Prensa de Frigerio, Sergio Kneeteman llama «marginales» a quienes cuestionamos la orientación oficial y pretende explicar cómo debe comportarse una minoría radical.
Mayoría no significa unanimidad
Las mayorías son circunstanciales. Una minoría necesita debatir, organizarse y persuadir para intentar convertirse mañana en mayoría. Si después de perder debe callarse, ¿qué democracia interna queda?
El partido visto desde los despachos
Para demostrar que UCR está «absolutamente ordenada», Kneeteman enumera intendentes, legisladores y funcionarios, como si el radicalismo fuera una corporación de cargos públicos al servicio del proyecto de Frigerio. Pero también son radicalismo, los afiliados, los militantes, los comités y las minorías.
Partido, gobierno y Estado no son lo mismo
El gobierno administra transitoriamente el Estado, no se apropia de él ni del partido. Identificar al radicalismo con quienes integran la gestión y asignarle como misión sostener desde adentro el proyecto oficial, reproduce una confusión que la propia UCR ha cuestionado históricamente.
Un frente electoral circunstancial no define quién es radical
Haber integrado un frente con Frigerio -ya concluido- no puede transformarse en certificado de pertenencia partidaria. Menos aún cuando el propio Kneeteman llegó al partido desde otras experiencias políticas. La UCR ha sido excesivamente generoso con él. Esa generosidad debería invitarlo a la prudencia antes de arrogarse la facultad de medir el accionar de sectores del radicalismo.
Comunicar no es hacer propaganda
En la entrevista mezcla comunicación estatal, publicidad y pauta oficial, y se ufana de la relación con alrededor de mil medios. Informar los actos del Estado es una obligación; financiar difusión gubernamental es propaganda gubernamental financiada con recursos públicos. Un secretario de Comunicación debería conocer la diferencia.
Los acuerdos que Kneeteman debería explicar
EI 9 de diciembre de 2015 votó personalmente a Sergio Urribarri para presidir Diputados. Pocos días después,los doctores Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet llevaban ante la Justicia los cuestionamientos sobre el crecimiento patrimonial del exgobernador, basados en investigaciones periodísticas que ya circulaban públicamente.
Del Frente Grande al reparto de certificados radicales
Que alguien que militó en el Frente Grande, fue concejal por el Frepaso y se afilió a la UCR recién en 2007 decida hoy quién está en el centro y quién en los márgenes del radicalismo resulta, cuanto menos, paradojal.
UCR Activa no pide permiso para disentir
Primero cuestiona que sigamos criticando; después nos llama «muy marginales» ¿Marginales por no obedecer? La descalificación habla más de su intolerancia frente al disenso, que de nuestra ubicación dentro del partido. Cuando un secretario de Comunicación considera impropio que una minoría siga hablando después de perder, la pregunta es inevitable: ¿estamos ante la antesala de una lógica de censura? Porque, una mayoría puede ganar una votación. Nunca gana el derecho a callar a la minoría.»








