En un comunicado recibido en Orilla y Media, Convergencia Provincial se mete de lleno en el debate por el salario y condiciones laborales docentes. De la mano de una de sus referentes, la maestra rural Vanesa Bossio, Convergencia Provincial reclama sobre dicha problemática dirctamente al Gobernador Frigerio.
Aquí el texto completo del comunicado:
La referente de Convergencia Provincial y maestra rural pone en palabras el sufrimiento de miles de docentes entrerrianos: la vocación permanece intacta, pero el salario no alcanza para llegar a fin de mes.
Vanesa Bossio es una de esas mujeres que entienden la educación como una herramienta fundamental para transformar la vida de las personas. Maestra rural, comprometida con la alimentación de los gurises y protagonista de las gestiones para mejorar las condiciones edilicias de su escuela, hoy también se convierte en una voz que expresa las dificultades que atraviesan sus compañeras de profesión.
Como referente del frente político Convergencia Provincial, Vanesa conoce de cerca las necesidades de las comunidades rurales y sostiene que la política debe estar al servicio de las personas, especialmente de quienes más necesitan la presencia del Estado.
Hace poco, una noticia la emocionó hasta las lágrimas: la aprobación de un proyecto por 80 millones de pesos destinado a mejorar su escuela rural. Una conquista que representa años de esfuerzo, compromiso y lucha por ofrecerles mejores oportunidades a los chicos del campo.
Pero esa alegría convive con una preocupación que no puede ignorar: la realidad económica de los docentes.
«Cuesta mucho seguir», reconoce Vanesa al hablar de las dificultades que comparte con sus compañeras para llegar a fin de mes.
Detrás de cada maestra hay una persona, una familia, gastos y responsabilidades. La comida, el alquiler, los servicios y las necesidades de los hijos no esperan. Mientras tanto, los salarios pierden capacidad de compra y los aumentos parecen desaparecer frente al costo de vida.
La vocación no puede pagar las cuentas
Vanesa conoce el esfuerzo de enseñar en una escuela rural, donde muchas veces las necesidades van más allá del aula. Allí, educar también significa escuchar, acompañar, gestionar recursos y luchar para que ningún gurí quede atrás.
Su compromiso con la alimentación escolar y las mejoras edilicias demuestra que su tarea no termina cuando suena el timbre. Sin embargo, también sabe que detrás de esa entrega existe una realidad que golpea a quienes eligieron la docencia como proyecto de vida.
Mucho se habla de la importancia de la educación, pero poco se reconoce el valor de quienes la sostienen todos los días.
No alcanza con celebrar los proyectos que mejoran las escuelas si al mismo tiempo quienes trabajan en ellas no pueden vivir dignamente de su salario.
Desde Convergencia Provincial, Vanesa Bossio plantea la necesidad de poner en el centro del debate la dignidad de los trabajadores, el reconocimiento de la tarea docente y la responsabilidad del Estado en garantizar condiciones salariales justas.
Un mensaje al gobernador Frigerio
Señor gobernador Rogelio Frigerio: los docentes no piden privilegios. Piden que su trabajo les permita vivir con dignidad.
La educación no se sostiene solamente con anuncios, obras o discursos. Se sostiene con maestras y maestros que todos los días ponen el corazón, aun cuando sus propias familias atraviesan dificultades económicas.
La aprobación de una inversión de 80 millones de pesos para una escuela rural es una buena noticia. Pero también debe ser una oportunidad para reflexionar sobre la situación de quienes, con esfuerzo y vocación, hacen posible que la educación llegue a cada rincón de Entre Ríos.
Vanesa Bossio, desde su lugar como docente rural y referente de Convergencia Provincial, expresa un reclamo que trasciende cualquier pertenencia política: el derecho de los trabajadores de la educación a vivir dignamente de su esfuerzo.
Porque detrás de cada docente hay una historia, una familia y una lucha silenciosa que merece ser escuchada.
Educar con el corazón, sí. Luchar por nuestros gurises, siempre. Pero también necesitamos un sueldo digno para vivir.
La vocación es un compromiso con el futuro, pero no puede convertirse en una condena económica para quienes eligieron enseñar.
Y si verdaderamente queremos defender la educación pública, debemos empezar por defender la dignidad de sus trabajadores.








