Uruguay se encareció respecto de la mayoría de los países del mundo en los últimos meses, a raíz de los movimientos cambiarios y la debilidad global del dólar. Desde la asunción de Donald Trump en Estados Unidos y en un contexto de creciente desconfianza en los activos estadounidenses, la divisa norteamericana cayó un 8,4% en lo que va del año. Esta situación afectó también al mercado cambiario local: el dólar descendió desde los 44 pesos a fines de 2024 hasta los 41,50 pesos al cierre de mayo, lo que se traduce en una apreciación del peso uruguayo.
El economista Javier de Haedo, director del Observatorio de Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), explicó que Uruguay se encareció en dólares, pero que esta tendencia ha sido global. Sin embargo, advirtió que “a Uruguay le haya ido peor que al promedio” en este proceso de fortalecimiento de las monedas locales frente al dólar. A la caída del tipo de cambio debe sumarse la inflación interna acumulada de 3% en los primeros cinco meses del año, lo que amplifica el encarecimiento real del país.
El análisis del Tipo de Cambio Real (TCR) comparado muestra que Uruguay se encareció no solo frente a países extrarregionales, sino también respecto de sus principales vecinos, como Brasil y Argentina. Con datos actualizados a mayo, el TCR con países extrarregionales se ubica en 75 (base 100 promedio del siglo), con Brasil en 63 y con Argentina, tras la eliminación de la brecha cambiaria, en 100. Este indicador refleja una pérdida importante de competitividad relativa.
El informe señala que Uruguay se encareció particularmente en el último tramo, con una caída superior al 5% en el TCR durante los últimos cinco meses, situándose en su mínimo anual. Esta situación genera preocupación en sectores exportadores e industriales, que ven cómo sus productos se vuelven más caros en los mercados internacionales, mientras que las importaciones se abaratan, afectando la producción local.
En conclusión, Uruguay se encareció tanto en términos nominales como reales, lo que plantea desafíos para la economía nacional. La evolución del tipo de cambio y la inflación serán claves para revertir esta tendencia y recuperar competitividad frente al mundo.








