El Banco Central de la República Argentina, flexibilizó las normas de acceso al Mercado Libre de Cambios (MLC) para inversores no residentes.
Hacia la normalización cambiaria
Esta nueva medida en Argentina se da luego de la flexibilización cambiaria y el levantamiento del cepo sobre el tipo de cambio oficial.
La liberación cambiaria aún no es total: de un tipo de cambio fijo deslizante al 1% mensual, se pasa a una banda de flotación amplia —de 1.000 a 1.400 pesos— que también se deslizará al 1% mensual. De manera que no es una flotación totalmente libre, pero tiene un margen amplio. En cuanto al cepo, se liberó el acceso de dólares para las personas (se eliminó la restricción de 200 dólares mensuales, siempre que se opere por cuenta bancaria, y para las empresas se habilitó el giro al exterior de dividendos recién a partir de este ejercicio 2025 —a realizar en 2026. También se eliminó el dólar “blend” para los exportadores, lo que —en principio— les mejora el tipo de cambio, aunque moderadamente.
Para Uruguay, el hecho de que Argentina se encamine a una “normalización” de su mercado cambiario, es una buena noticia. Lo “normal” es que haya libertad de cambio, lo que -entre otras cosas- reduce o elimina el mercado paralelo, que fue lo que hizo enorme daño a nivel local. Con el nuevo régimen cambiario en el país vecino, la brecha entre el paralelo y el oficial se ha achicado y, por lo tanto, el primero tiene menos sentido de existir. Veremos qué sucede en estos días, pero el arranque ha sido alentador.
En los últimos tiempos se asistió a un fuerte ingreso a Uruguay de inversiones desde Argentina, en especial en el sector inmobiliario. Es posible que parte de ese flujo se deba a una “huida a la calidad” al más confiable Uruguay. Esto va a permanecer, pero una Argentina mejor encauzada convocará y retendrá más inversiones, lo que hay que tener en cuenta a mediano plazo. En cualquier caso, una economía argentina más dinámica y con buenas perspectivas —se estima un 5% de crecimiento este 2025— siempre va a ser mejor para nuestro país que un vecino inestable e impredecible, que así como “expulsa” inversores, absorbe consumo con dólar informal. Con el nuevo régimen cambiario en Argentina ese escenario va quedando atrás y es una buena noticia para Uruguay.
Fuente Ámbito








