Los uruguayos vuelven este domingo a las urnas para elegir a los intendentes y alcaldes que gobernarán en cada departamento y municipio del país, poniendo fin a un extenso ciclo electoral que se prolongó durante once meses. Esta última instancia cierra el proceso que comenzó con las internas partidarias, siguió con las elecciones nacionales y el balotaje, y que culminó con la asunción de Yamandú Orsi como presidente.
En el sistema electoral uruguayo, las elecciones departamentales tienen un peso crucial, ya que definen el poder político a nivel territorial. Intendentes y alcaldes no solo gestionan recursos y servicios, sino que también marcan la presencia partidaria en el día a día de los ciudadanos. Por eso, los uruguayos vuelven a decidir, esta vez con un foco local, en medio de un clima político que, pese al cansancio electoral, sigue mostrando alto compromiso cívico.
El propio presidente Orsi reconoció recientemente que el sistema actual “es demasiado largo” y deslizó la posibilidad de adelantar las elecciones municipales a mitad del mandato presidencial, una idea que aún no ha pasado de la intención al debate formal. La mayoría de los partidos políticos coincide en que es necesario revisar la duración del proceso electoral.
Mientras tanto, el Frente Amplio busca capitalizar el impulso que le dio el triunfo en noviembre. Hoy gobierna en tres departamentos clave: Montevideo, Canelones y Salto, pero apuesta a expandirse hacia otros territorios históricamente dominados por el Partido Nacional, que llega a esta instancia con internas marcadas por polémicas judiciales.
En Artigas, por ejemplo, la candidata natural Valentina Dos Santos fue condenada por usurpación de funciones y reemplazada por Emiliano Soravilla, su allegado político, quien lidera las encuestas. En Soriano, el exintendente Guillermo Besozzi realizó buena parte de su campaña desde su casa, bajo prisión domiciliaria por corrupción, aunque en los últimos días la Justicia flexibilizó su situación.
Los uruguayos vuelven a expresarse en las urnas en un contexto de desgaste, pero con la convicción de que la democracia se construye también desde lo local. Con ello, culminan un proceso electoral que atravesó el calendario político y social del país, y que ahora abre una nueva etapa de gobiernos departamentales con grandes desafíos por delante.
FUENTE: Infobae








