martes, septiembre 15, 2026

En tiempos de ataques a la prensa, el Senado vuelve a debatir el Estatuto del Periodista

En tiempos de ataques a la prensa, el Senado vuelve a debatir el Estatuto del Periodista
Orilla y Media TV

A menos de cuatro meses de su derogación, el Senado retomará la discusión sobre un nuevo marco de protección para la actividad periodística. El debate se produce en un escenario atravesado por ataques y descalificaciones contra la prensa, restricciones al acceso a la información y una creciente preocupación por la libertad de expresión durante el gobierno de Javier Milei, constató AIM.

En un contexto particularmente delicado para el ejercicio del periodismo en Argentina, el Senado volverá a poner sobre la mesa el Estatuto del Periodista Profesional. Según pudo saber AIM, la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión recibirá este miércoles, desde las 11, a representantes del Foro de Periodismo Argentino (Fopea) para avanzar en el debate de una nueva normativa.

La discusión adquiere especial relevancia en momentos en que el vínculo del gobierno de Javier Milei con buena parte del periodismo se encuentra marcado por una fuerte confrontación. Descalificaciones públicas contra trabajadores de prensa, cuestionamientos a medios y periodistas, restricciones en el acceso a determinadas instancias oficiales y denuncias sobre obstáculos al ejercicio profesional conforman el escenario en el que se vuelve a discutir qué herramientas legales protegerán la tarea periodística.

El encuentro en el Senado será encabezado por la presidenta de la comisión, Carolina Moisés, y contará con las exposiciones del presidente de Fopea, Fernando Stanich; el vicepresidente, Claudio Jacquelin; y la secretaria, Paula Moreno.

Será la segunda reunión legislativa vinculada con la Ley 12.908, el histórico Estatuto del Periodista Profesional, cuya derogación está prevista a partir del 1 de enero de 2027 como consecuencia de la Ley de Modernización Laboral sancionada por el Congreso en febrero.

Un debate que vuelve al Congreso

La discusión comenzó formalmente el 9 de junio, cuando en el Salón Arturo Illia del Senado se presentó una propuesta para establecer un nuevo Estatuto del Periodista Profesional.

En aquella oportunidad participaron representantes de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren), la Asociación de Periodistas de Corrientes, la Asociación de Prensa de Santa Fe y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).

El expediente también fue girado a la Comisión de Trabajo y Previsión Social, presidida por la senadora oficialista Carmen Álvarez Rivero. Sin embargo, hasta el momento no estaría prevista una convocatoria a un plenario conjunto con la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión.

Con apenas diez semanas por delante para la finalización del período ordinario de sesiones y ante la falta de avances, el senador chaqueño Jorge Capitanich presentó además un proyecto para prorrogar durante un año la vigencia del actual Estatuto.

Periodismo bajo presión

La discusión excede las condiciones laborales de los trabajadores de prensa. La derogación del Estatuto se produce mientras organizaciones vinculadas al periodismo vienen advirtiendo sobre un clima cada vez más hostil para quienes ejercen la profesión.

Desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, la relación del Poder Ejecutivo con periodistas y medios críticos estuvo atravesada por reiterados enfrentamientos. El propio Presidente convirtió en una práctica frecuente la descalificación pública de comunicadores y medios a través de discursos, entrevistas y redes sociales.

A ello se sumaron controversias por las condiciones de acceso a conferencias y actividades oficiales y cuestionamientos sobre el acceso a información pública. En ese escenario, el debate sobre una nueva legislación adquiere una dimensión que va más allá de los derechos laborales: alcanza directamente las garantías necesarias para ejercer el periodismo sin presiones ni condicionamientos.

Para AIM, la discusión resulta especialmente relevante porque la libertad de expresión no se agota en la inexistencia de una prohibición formal de publicar. También requiere condiciones institucionales que permitan investigar, preguntar, acceder a información pública y trabajar sin intimidaciones provenientes del poder.

Inteligencia Artificial y nuevos derechos

Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la incorporación de regulaciones vinculadas con la Inteligencia Artificial.

El artículo 23 establece que la IA podrá utilizarse como herramienta complementaria del trabajo periodístico, pero prohíbe que sustituya totalmente la producción informativa realizada por profesionales.

Además, plantea la obligación de identificar la autoría y supervisar los resultados generados mediante estas tecnologías. Los empleadores también deberían garantizar capacitación sobre Inteligencia Artificial y herramientas generativas automatizadas.

El proyecto incorpora, asimismo, derechos vinculados con el teletrabajo. Las partes podrán acordar voluntariamente los períodos de conexión desde el hogar, mientras que deberán establecerse mecanismos para garantizar el derecho a la desconexión y la compensación de los gastos derivados de esa modalidad laboral.

Finalmente, el Capítulo IV delimita las diferentes áreas comprendidas dentro de la actividad profesional, entre ellas generación y redacción de contenidos; producción de imágenes; intervención técnica, visual y sonora; presentación y emisión; tareas técnicas y de control; administración de pauta publicitaria y labores administrativas dentro de medios y empresas periodísticas.

Una discusión que también es democrática

La reaparición del Estatuto en la agenda parlamentaria se produce así en un momento de fuerte tensión entre el poder político y el periodismo.

Según constató AIM, mientras el actual Estatuto se encamina a perder vigencia desde enero de 2027, todavía no existe consenso político para garantizar que un nuevo marco normativo esté aprobado antes de esa fecha.

En una democracia, el periodismo cumple una función que necesariamente incomoda al poder: preguntar, investigar, contrastar discursos y hacer pública información de interés social. Por eso, el debate que comienza nuevamente en el Senado no se limita a determinar cuáles serán las condiciones laborales de los periodistas argentinos.

En tiempos de hostigamiento, descalificación y restricciones denunciadas por distintos sectores de la prensa, discutir las garantías para ejercer libremente el periodismo es también discutir la calidad de la democracia argentina.

Fuente AIM

 

Orilla y Media TV