En un comunicado enviado a Orilla y Media, el Colectivo de Trabajadores por la Ventana, manifiesta un fuerte reclamo ante la falta de funcionamiento del sistema SAGE.
El texto es el siguiente:
La educación pública de Entre Ríos, abandonada a su suerte.
Cuando pensás que ya tocaste fondo, cuando creés que no puede haber más desidia, más abandono y más desprecio por quienes sostenemos todos los días la educación pública, aparece un nuevo capítulo de esta interminable degradación: el sistema SAGE (Sistema Administrativo de Gestión Estatal) está caído desde el jueves por la tarde y ya acumula cinco días sin funcionar, sin que exista una comunicación oficial clara que explique qué está pasando.
Una situación inédita desde la implementación de esta herramienta, aproximadamente en 2008, que expone una vez más el estado de abandono en el que se encuentra el sistema educativo entrerriano.
Salarios de miseria que obligan a compañeros y compañeras a trabajar doble turno para intentar cubrir las necesidades más elementales. Escuelas deterioradas, con problemas edilicios que se acumulan y respuestas que no llegan. Insumos de limpieza que escasean hasta poner en riesgo las condiciones mínimas de higiene. Sobrecarga administrativa, agotamiento físico y emocional, y trabajadores que deben sostener cotidianamente el funcionamiento de las instituciones en medio de un clima social cada vez más violento, pedagogías verticalistas, alejadas de las realidades concretas de las comunidades educativas, como si los problemas de la escuela pudieran resolverse con discursos, planillas y decisiones tomadas desde oficinas que parecen desconocer lo que sucede diariamente en las aulas.
¡¡¡¡¡Y ahora, además, se cae el SAGE.!!!!!
Para quienes no conocen su importancia, el SAGE no es una página web más ni una herramienta secundaria. Es un sistema administrativo fundamental para el funcionamiento de los distintos niveles del sistema educativo entrerriano. A través de él se procesan y registran innumerables movimientos que involucran a docentes, personal no docente, equipos directivos, instituciones y estudiantes. Desde su falla de funcionamiento (jueves 22 a las 16:00 hs aproximadamente) no se realizan concursos para cubrir cargos, no se puede subir Licencias Médicas, no se pueden validar Designaciones, no se pueden generar movimientos de alumnos, etc.
Imaginen el cuello de botella que se esta generando cuando estamos hablando de cientos de escuelas y miles de alumnos y trabajadores.
Cuando el SAGE deja de funcionar, no se detiene solamente un sistema: se multiplican los problemas, se acumulan las tareas y se traslada a las escuelas el costo de una falla que sus trabajadores no provocaron.
Y frente a semejante situación, el silencio oficial.
¿Dónde están las explicaciones? ¿Qué ocurrió con el sistema? ¿Cuál es el problema técnico? ¿Qué medidas se están tomando para restablecerlo? ¿Qué respuesta se les ofrece a los equipos directivos y a los trabajadores que necesitan realizar trámites y registrar información indispensable para el funcionamiento de las instituciones? ¿Quién se hace responsable de las consecuencias administrativas que esta interrupción puede generar?
No estamos hablando de un inconveniente menor ni de una molestia pasajera. Estamos hablando de una herramienta que sostiene una parte fundamental de la administración educativa de la provincia. Por eso, la falta de información oficial agrava la preocupación y profundiza la incertidumbre de quienes deben responder ante situaciones que no están en condiciones de resolver.
Sin lugar a dudas, esta situación expresa una grave falla en la gestión y una preocupante ausencia de respuestas. Y, en el marco de las políticas del gobierno provincial de Rogelio Frigerio y su sequito de libertarios, cabe preguntarse qué lugar ocupa realmente la educación pública en las prioridades de quienes gobiernan Entre Ríos.
Porque detrás de cada escuela hay trabajadores y estudiantes. Detrás de cada trámite hay derechos. Y detrás de cada falla que se prolonga sin explicaciones hay responsabilidades que no pueden seguir diluyéndose en el silencio.








