Otra novedad relevante es que faltan muchos precios. Es decir, el consumidor se acerca a productos que le interesan y comienza a buscar el precio. Mira para abajo, para arriba y luego para ambos costados y, nada. Obvio, aquel que pueda y tenga paciencia, puede arrimarse a los escáneres y probar suerte con la lectura del código de barra.
Pero lo más sorprendente de todos son unos carteles que dicen: “Esta góndola está defendiendo tu bolsillo”. ¿Cómo la defiende? ¿Ofreciendo precios más baratos? No. Permaneciendo vacía o semivacía.
El mismo letrero explica: “El abastecimiento está afectado por aumentos desmedidos del proveedor. Te pedimos disculpas por el inconveniente”.
En otras palabras, Carrefour presenta al mismísimo “desabastecimiento” como una decisión en favor del cliente, puesto que –denuncia- el proveedor ha aumentado los precios de manera desmedida.
En la imagen, la empresa “escrachada” por Carrefour es la conocida firma Alicante -vinculada a La Virginia-, puesto que el letrero está colocado en su exhibidor, donde varios casilleros lucen vacíos.








