Con diferencia de pocos meses, tres hospitales de Uruguay investigan a anestesistas por el posible consumo de fentanilo y otros potentes opioides durante el horario de trabajo. Si bien la situación no genera una alarma pública (porque no representa un significativo aumento de los casos), la cercanía en el tiempo encendió luces amarillas en la comunidad médica uruguaya.
Una de las situaciones ocurrió en Navidad, en Montevideo. Mientras estaba de guardia, una anestesista entró en un paro respiratorio y uno de sus compañeros comenzó a reanimarla. Con una ampolla de naloxona –un antídoto que se usa ante sobredosis con opioides–, los intensivistas lograron paralizar la crisis.
Días atrás, a la misma anestesista se la había visto somnolienta, como tratando de calmar un achaque de fentanilo o de otra droga de las familias de los opioides. La mujer no quiso recibir asistencia y su caso está siendo investigado. El prestador de salud prevé enviar las conclusiones que surjan de los hospitales de Uruguay investigan a anestesistas al Ministerio de Salud Pública (MSP).
Otro caso consignado por el medio uruguayo ocurrió cuando una anestesista se ausentó del quirófano en el que trabajaba. La paciente que estaba siendo operada se agravó y hubo que reanimarla y, como la profesional no estaba, se inició una investigación administrativa. Una de las hipótesis es que la médica de la institución había ido a drogarse con fentanilo, una sustancia habitual en los sanatorios que suele ser recetada para dolores intensos, como en los postoperatorios.
FUENTE: El Observador








