El histórico pulso comercial entre los puertos de Buenos Aires y Montevideo ha dado un giro repentino en la última semana por una decisión del Gobierno de Javier Milei y Uruguay ganó la larga disputa. Después de diez años de intrincadas negociaciones con Argentina y una serie de errores propios, Uruguay ganó la larga disputa y ha sido finalmente habilitado a dragar el canal de entrada al puerto de Montevideo hasta los 14 metros. Con esta medida, el Gobierno del país sudamericano podrá cumplir con los contratos que establecían esa profundidad, firmados con tres empresas multinacionales que operan en el principal puerto uruguayo. Y más allá de esos compromisos, las autoridades aseguran que el puerto montevideano recibirá buques portacontenedores de mayor calado, aumentará su capacidad de carga y dinamizará el comercio local y regional. El visto bueno de los vecinos argentinos —con los que Uruguay comparte la gestión del Río de la Plata— se concretó el pasado 31 de enero y fue valorado del lado uruguayo como un “hito” que da fuelle a sus aspiraciones de transformar a este enclave portuario en el polo logístico de la región.

“Es un hecho de absoluta relevancia para el país”, dijo el canciller uruguayo, Omar Paganini, tras la aprobación del proyecto en la Comisión Administradora del Río de la Plata. Paganini especificó que Uruguay formalizará la presentación de las obras entre febrero y marzo de este año, para seguir con las etapas de licitación y ejecución. El dragado del canal de los 13 metros actuales a los 14 podría costar, según estiman los expertos, unos 200 millones de dólares y su mantenimiento entre 20 y 40 millones anuales. Tendrá aproximadamente 62 kilómetros de longitud. “Estamos hablando de aumentar la capacidad de carga del puerto de Montevideo, el principal puerto natural del Río de la Plata, como puerto de salida de la producción de vastas zonas, además de las de nuestro país, del Paraguay, de Bolivia, del norte argentino, del Mato Grosso brasileño, es decir, de toda la hidrovía Paraná-Paraguay”, resaltó.

El dragado a 14 metros era un objetivo “largamente buscado” por Uruguay, recordó Paganini, que estuvo al frente de las negociaciones con su par argentina, Diana Mondino. En ese sentido, el canciller destacó “el cambio de talante” de la nueva Administración de Javier Milei con respecto a estos temas. “Más que rivales, podemos ser socios”, agregó.

Uruguay ganó la larga disputas comenzadas con las aspiraciones uruguayas de profundizar el canal de acceso al puerto se remontan a 2013, cuando en Uruguay gobernaba la centroizquierda y en Argentina la alianza peronista. Recién en 2018, bajo la presidencia del conservador Mauricio Macri, Uruguay obtiene la autorización para dragar el canal a 13 metros y no a 14, como pretendía, debido a un error de redacción en el proyecto uruguayo. Tras detectar la falla, Uruguay renegoció verbalmente los 14 metros y a cambio dio su consentimiento para que Argentina avanzara por su lado en la construcción del Canal Magdalena, una vía marítima alternativa en aguas argentinas cuya adecuación para el transporte fluvial.

Ese proyecto no llegó a concretarse. Actualmente, los buques de bandera argentina que salen de un puerto fluvial argentino hacía otro del mismo país deben pasar por aguas de uso común con Uruguay cuyo tráfico está administrado por ese país. Es decir, los buques que quieren moverse de un puerto argentino a otro deben abandonar la jurisdicción nacional y pedir autorización a las autoridades uruguayas. Ocurre lo mismo con las embarcaciones de ultramar que transportan mercancías del comercio exterior argentino. Los defensores de las obras en el Canal Magdalena han destacado la importancia del proyecto desde “un punto de vista geopolítico, económico y de soberanía nacional”, según se lee en un informe del Centro de Política Económica Argentina. Además de brindar una salida al mar y mejorar la conectividad, la obra permitiría el ahorro en tiempos de navegación y en costos logísticos, se lee en el documento.

“Si no se hace el Canal Magdalena (…) estaremos condenados a gastar innecesariamente nuestros pocos dólares en realizar trasbordos en el puerto de Montevideo”, lamentó José María Lojo, presidente del puerto de La Plata, después de que se anunciara el acuerdo entre los gobiernos de Milei y Luis Lacalle Pou (centroderecha). “Montevideo será el puerto central y los nuestros, puertos secundarios que abastecerán con barcos más chicos. El puerto de Montevideo tiene muy buena conexión náutica, pero la carga que mueve es principalmente de origen o con destino a Argentina”, señaló Lojo en una serie de mensajes en redes sociales y zanjó: “Sería positivo explorar acuerdos de complementación con las y los hermanos uruguayos. Pero esos acuerdos deben ser en beneficio de ambos y no penalizar nuestro comercio a favor de las multinacionales del transporte”.