La disposición publicada en el boletín oficial el martes no solo responde a una necesidad —o previsión— respecto del abastecimiento arrocero en Brasil, sino también un claro mensaje para Uruguay, Argentina y Paraguay que el mismo ministro de Agricultura del país norteño, Carlos Fávaro, puso en palabras explícitas: «Dimos una demostración al Mercosur de que, si quiere especular, nosotros buscamos (arroz) en otro lugar».
La eliminación total, aunque temporaria, de aranceles sobre el arroz se da luego de que el presidente Lula da Silva pidiera en el Congreso un permiso especial para importar este grano desde los países del Mercosur, por un total de hasta 1 millón de toneladas.
Para los productores uruguayos, esto había sido una buena noticia, en un contexto de una buena cosecha tras el año de sequía y de alza en los precios internacionales por la reducción de la oferta disponible ante las inundaciones en Brasil. Sin embargo, también preocupaba como las lluvias locales afectarían la zafra, de la que ya se había cosechado el 90%, con unas 15.000 hectáreas restantes en estado incierto.
De todos modos, el presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), Alfredo Lago, remarcó que, a pesar de las dificultades y pérdidas, se está en una buena zafra porque el rendimiento igual será históricamente elevado, próximo a los 9.000 kilos por hectárea, y porque ya se comercializó el 50% del grano a precios que han ido mejorando semana tras semana.
En este escenario se inscribe la decisión brasileña y la aparición inevitable de nuevos competidores por una cuota de mercado amplia e inesperada que, para Uruguay, representa casi la totalidad de su cosecha de arroz. Si bien no hay posibilidad de que la producción nacional pueda cubrir la totalidad de la demanda en el país norteño, si era otra ventana de oportunidad para los productores locales que habrá que ver si logra mantenerse abierta o si los arroceros uruguayos prefieren buscar los precios más competitivos del mercado internacional.
FUENTE: Ámbito








