En Uruguay la brecha de precios con Brasil alcanzó un 77,64% en abril de 2025, la cifra más alta registrada desde fines del año pasado, según un informe del Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Campus Salto. Este incremento se explica principalmente por el retroceso del dólar en Uruguay y la depreciación del real brasileño frente a la divisa norteamericana durante los primeros meses del año.
En Uruguay la brecha de precios con Brasil se observa especialmente en la comparación entre las ciudades fronterizas de Artigas y Quaraí, en Río Grande del Sur, donde se relevan 57 artículos no duraderos. El estudio detalla que la mayoría de los bienes son más caros en territorio uruguayo, exceptuando solo tres productos: manteca, aceite de girasol y yogur común, que resultan entre un 4% y 5% más baratos que en Brasil.
El informe destaca que la evolución del tipo de cambio entre enero y abril fue determinante para mantener y ampliar esta brecha. Mientras que el real brasileño cayó un 3,9% en valor, el peso uruguayo sufrió una depreciación del 3,2% en el mismo período, provocando una diferencia de precios persistente y marcada en la frontera.
En Uruguay la brecha de precios se refleja con especial énfasis en las bebidas alcohólicas y el tabaco, rubros que son un 132,46% más baratos en Brasil. También presentan importantes diferencias los bienes diversos, con una brecha cercana al 110%, y los productos para el hogar, con un 107,69% de diferencia favorable a los precios brasileños.
Asimismo, alimentos y bebidas no alcohólicas resultan un 87,13% más económicos en Brasil, mientras que artículos escolares son un 50,76% más baratos y las prendas de vestir y calzado tienen un diferencial del 41,75%. La comida fuera del hogar muestra una diferencia del 31,88%, mientras que el rubro transporte tiene la menor brecha, con un 16,48%.
Entre los productos con mayor diferencia de precios destacan los huevos de gallina, que cuestan hasta un 191% menos en Brasil, la mayonesa (192%), las galletitas dulces (193%), el café soluble instantáneo (226%) y la sal, que llega a ser hasta un 360% más barata del lado brasileño.
Este contexto refleja la complejidad del intercambio comercial y económico en la frontera, donde las fluctuaciones cambiarias y las diferencias impositivas influyen de manera directa en el costo de vida y el consumo diario de la población de ambos países.








