La planta “La China” de Tres Arroyos de Concepción del Uruguay profundizó su crisis con una nueva tanda de cesantías. Desde el Sindicato de la Alimentación denunciaron que la empresa mantiene salarios adeudados, no paga indemnizaciones y dejó a cientos de familias en una situación crítica.
La crisis de Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay volvió a agravarse este jueves con una nueva tanda de 210 despidos en la planta “La China”.
Las cesantías se suman a las aproximadamente 270 registradas unas semanas atrás, por lo que ya son alrededor de 480 los trabajadores desvinculados sobre una planta total que oscilaba entre 930 y 950 empleados.
La producción permanece paralizada desde abril y las instalaciones fueron cerradas físicamente en mayo, en medio de un conflicto que continúa sin solución.
Reclamo por salarios e indemnizaciones
El secretario general del Sindicato de la Alimentación, Julio Chamorro, cuestionó la forma en que fueron definidos los nuevos despidos y aseguró que la empresa no respetó criterios contemplados en la Ley Nacional de Empleo, como la antigüedad o las cargas familiares.
Además, señaló que Granja Tres Arroyos mantiene importantes deudas salariales con su personal.
Según detalló, los trabajadores aún tienen pendiente el 30 por ciento de la segunda quincena de abril, además de los salarios correspondientes a mayo, junio, julio y agosto y el medio aguinaldo.
“El que está en teoría trabajando está con la planta cerrada, no está cobrando. Y el que está despedido tampoco cobra ni tiene posibilidad de cobrar la indemnización”, denunció Chamorro.
Ante este escenario, numerosos trabajadores y sus familias dependen actualmente de módulos alimentarios entregados por el municipio y el Gobierno provincial.
“La situación es desesperante”
El impacto de la crisis también fue reflejado por extrabajadores de la planta.
Walter Barbará, quien fue despedido hace aproximadamente un mes luego de trabajar durante 30 años y medio en la empresa, cuestionó los argumentos utilizados para justificar las desvinculaciones.
Según explicó, la firma atribuye la situación a problemas de ventas y a la competencia generada por el ingreso de pollos brasileños, aunque consideró que esos factores forman parte del riesgo empresario y no deberían trasladarse a los trabajadores.
Tras perder su empleo, Barbará comenzó a realizar trabajos de carpintería y distintas reparaciones para poder sostener los ingresos de su hogar.
También describió el fuerte impacto social que atraviesan muchas familias vinculadas a la planta.
“Han llegado al extremo de separarse porque no tienen para alquilar, los desalojan”, relató, al señalar que algunos trabajadores debieron regresar a las viviendas de sus padres ante la imposibilidad de afrontar los gastos cotidianos.
“La situación es desesperante y ha pasado tanto tiempo que ya no sé en qué vamos a terminar”, expresó.
La crisis laboral de Granja Tres Arroyos continúa así profundizándose en Concepción del Uruguay, con casi la mitad de su plantilla original ya afectada por despidos y con trabajadores que denuncian meses de salarios e indemnizaciones pendientes.
Fuente INFOCDELU








