sábado, agosto 22, 2026

El Quincho: Guiso para cuatro y candidatos para todos

El Quincho: Guiso para cuatro y candidatos para todos
Orilla y Media TV

Este miércoles frío y lluvioso invitaba al resguardo. Algunos ausentes encontraron en el clima la excusa perfecta y el quincho pintaba para pocos.

Pero el Baby, fiel amante del guiso, se postuló para cocinar uno de pollo. Diego, que viene ganando terreno en la parrilla, no se opuso. Federico aprobó la idea y agregó:

—Vamos a ser pocos.

Ariel lo corrigió:

—Somos cuatro. Pero, como dice Chapa, cuatro es más que tres.

Y así arrancó la misión: guiso para cuatro.

Los ingredientes pasaron rápidamente a las manos del Baby. Mientras cortaba cebolla y preparaba la olla de barro a fuego lento, el olor comenzó a inundar el quincho.

Ariel, como buen militante de base, miró la escena y comentó:

—Esto me hace acordar a las juntadas de campaña.

Federico no dejó pasar la oportunidad:

—Y ya arrancaron otra vez. Son pocas las juntadas, pero los partidos están, en su mayoría, reordenando el desparramo que dejó el triunfo opositor. Y no va a ser fácil.

Diego, con experiencia en estas lides, agregó:

—Pero juntarse, se juntan. Ya hay varios cabezones mostrando ganas de gobernar.

El Baby, sin dejar de cortar los ingredientes, metió cuchara:

—Yo creo que con poco cambio de dirigentes se van a despertar del sueño… y la realidad los va a desparramar de vuelta.

Ariel respondió:

—Ese es el dilema. La gente quiere caras nuevas. Más de lo mismo ya no entusiasma. Y cuando no entusiasma, no dan ganas ni de votar.

Federico, con la pasión política que lo caracteriza, sentenció:

—Y bueno… habrá derecha para rato. La comedia trágica parece que no tendrá final, por lo menos hasta 2031.

Diego lo miró y fue directo:

—No puede ser que no podamos juntar hombres y mujeres dentro de la política con voluntad de unidad. Ni siquiera desde el peronismo y el campo popular. Los partidos minoritarios están esperando la reacción de los que históricamente armaron los grandes frentes electorales.

La conversación parecía encaminarse hacia una discusión eterna de nombres, candidaturas y alianzas. Pero Federico cambió el ángulo.

—Hablemos de los comedores.

Y ahí la charla se puso más seria.

El debate por la alimentación de los gurises, que comenzó como un reclamo vinculado a la calidad nutricional, ahora amenaza con transformarse en un problema judicial por las diferencias en los montos que se deberían pagar a una empresa de Buenos Aires y por cuestionamientos alrededor del proceso licitatorio.

Esta vez, además, el pueblo habló en las redes. Y habló fuerte.

Diego, mirando la olla, resumió:

—Veremos cómo termina esto.

El Baby levantó la voz desde la cocina:

—¡En cinco minutos se come!

Como siempre, el anuncio logró lo que la política todavía no consigue: todos se sentaron.

Cuatro platos hondos decoraron la mesa. La cuchara reemplazó por un rato al discurso y el aroma del guiso tapó hasta las diferencias.

Pero ni siquiera el guiso pudo frenar la política.

Entre cucharada y cucharada volvieron los nombres, los hombres y mujeres que ya miran el calendario electoral y los que empiezan a soñar con una candidatura.

Porque una cosa parece estar clara en este quincho: propuestas no van a faltar.

Soñadores con ganas de ocupar cargos políticos ya hay varios.

Ahora falta saber quiénes están dispuestos a hacer algo más difícil:

sentarse a la misma mesa, dejar de contar platos propios y empezar a cocinar juntos.

Y mientras tanto, en el quincho, el guiso para cuatro alcanzó para todos.

Bueno… para los que llegaron.

Orilla y Media TV