[vc_row][vc_column][vc_column_text]La función de los medios periodísticos, es acercar a la gente las noticias, hechos y sucesos de la vida diaria. El último año, hemos visto reflejado, ya sea gráfica, radial, digital o audiovisualmente, fuertemente el tema de la pandemia, cubriendo de esa manera otro tipo de noticias.
En Orilla y Media, nuestro objetivo es reflejar fuertemente lo que sucede a nivel regional de las dos orillas, tratando de visibilizar las pequeñas pero importantes cosas que suceden y trascienden al tema del momento.
Por ello hablamos de un proyecto de educación regional, de las fiestas populares, del turismo o de uruguayos y argentinos por el mundo.
Hoy te presentamos la Escuela de vuelo para pilotos privados y comerciales.
Nos llegamos hasta el aeroclub de la ciudad de Gualeguaychú para charlar con Juan Zattera, el encargado de La Escuela de vuelo que funciona en el predio. Llegamos casi sobre el atardecer, los rayos del sol, teñían de naranja las escasas nubes presentes que a la vez contrastaban con el paisaje tenido de diferentes verdes del campo del aeródromo local.
Nos colocamos de espaldas al hangar, custodiados silenciosamente por varios aviones, que luego nuestro entrevistado, nos describiría sus características, en detalle y con inusitada pasión. Al frente nuestro, un pequeño avión se deslizaba suavemente por la pista con intenciones de despegar, en el, iban Juan y un alumno de la Escuela de vuelo, uno de los que, tan solo 24 horas después, rendiría para obtener su licencia de piloto.
La aeronave biplaza regresó ya de noche, con las luces encendidas, preanunciando su vuelta con el ruido de su motor, mientras tanto, habíamos aprovechado el tiempo, para nutrirnos de abundante material fotográfico para poner al alcance de nuestros lectores.
Más allá de haber realizado varios vuelos en aviones de gran tamaño, era la primea vez que estábamos tan cerca de esas naves, no por más chicas menos impactantes, hasta el punto de tocar sus hélices y ver detalle a detalle, a una distancia ínfima.
Juan Zattera, el Presidente y encargado de la Escuela de Vuelo, nos cuenta algunos detalles de la misma:
“Hoy la escuela tiene dos aviones habilitados por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), son los que forman parte del staff de la escuela. El jefe de instructores es Walter Duiaduch y el primer oficial es Matias Gaitán, ellos, en mi caso presido la escuela y soy el encargado de vuelos del aeroclub”. Muy locuaz agrega “Por ahora están esas dos naves afectadas, pero en poquito tiempo, cuando se termine unos trámites, contaremos con un staff de cuatro aeronaves, que no solo serán para instrucción, sino que se usarán también para paseos recreativos y traslados”.
Llegamos al aeródromo de Gualeguaychú imaginando encontrarnos con un avión de instrucción y una escuela de aprendizaje, gratamente nos vimos sorprendidos, nuestra expectativa había sido superada, Un Pipper Pa11, otro Pipper Pa28, y dos Cessna 150, pero no solo para la escuela, sino a disposición para recorrer la zona desde el aire, además taxis aéreos a pocos kilómetros de la ciudad que nos permiten acotar tiempos en viajes de negocios, motivos de salud o simplemente en paseos.
“La escuela es el primer paso para todo aquel que tenga el sueño de ser piloto de línea” nos dice Juan y continúa “Esta oferta que tenemos, de la primera licencia de piloto privado y luego comercial, es una oferta regional, hoy están cerrados los puentes. Pero al momento que se abran, nada impide que los amigos de la República oriental del Uruguay vengan a sacar su licencia aquí, y hoy por hoy, los costos son muy accesibles para ellos en cuanto a las horas de vuelo necesarias para obtener esa licencia”.
Juan abría con estas palabras una puerta a un factor más de integración regional, la posibilidad de conseguir su licencia aérea para ciudadanos uruguayos, más aún con las referencias a la validez internacional de la misma.
No era la única sorpresa que nos tenía preparada, en una pequeña recorrida, nos mostró un simulador de vuelo de última generación, en el mismo se hacen las prácticas nocturnas y radioeléctricas de la escuela, “uno puede volar con tormentas fuertes, de viento, eléctricas, y ver como desenvolverse en esos momentos, obviamente sin riesgo alguno, algo que, sería muy riesgoso hacerlo en la realidad. Esto simula una emergencia climática tal cual sucedería en el aire”.
Luego de la primera licencia de piloto privado, se puede continuar, si así lo desea el alumno, con la de piloto comercial. Si bien la cursada teórica es online en otra escuela, la parte práctica se realiza aquí en Gualeguaychú, lo mismo que el examen final que se realizan ambas cosas en aviones de la escuela de vuelo local.
Zattera nos aclara el tema de la validez internacional de las licencias emitidas luego de los exámenes “Las licencias que se emiten luego de aprobar los cursos en Gualeguaychú, son válidas en todos los países con convenio OACI (Organización Aviación Civil Internacional), que son la mayoría en el mundo. Si bien cada país tiene sus requisitos para la reválida, por ejemplo, en EEUU, es solo de idioma y tiene que ver con el tema de las comunicaciones”. No paraba de contarnos lo que teníamos al alcance de nuestras manos en el litoral argentino uruguayo, vuelos de bautismo, taxis aéreos a cualquier lugar del país, circuitos de paseo, el primero de veinte minutos que abarca la ciudad, otro más largo hasta el Ñandubaysal, ya de 40 minutos y el de una hora que nos, permite apreciar desde el aire el puente internacional y la ciudad de Fray Bentos desde el territorio aéreo argentino. Nos contó que el mejor momento para realizar estos vuelos son las horas del amanecer y atardecer, que el paisaje desde el aire es insuperable “ni que hablar de los paseos nocturnos” resalta Juan.
“El trámite para concertar un vuelo, sea de bautismo, paseo o taxi aéreo es muy simple, se contactan a mi teléfono (+549344654-1720) o por nuestras redes Facebook o Instagram ”nos refería Juan, contándonos que la nueva adquisición es un Pipper Warrior con carga de equipaje de cuatro plazas, con una autonomía en línea recta de 1.200 kilómetros que representan alrededor de 6 horas de vuelo, pudiendo viajar a Cataratas del Iguazú o a Mendoza con una pequeña escala de reabastecimiento.
La noche se estaba cerrando y los aviones volvían al hangar, nos despedimos, pero Juan nos guardaba una pequeña sorpresa para el final. “¿Cómo se ven festejan do un aniversario o un cumpleaños, con un par de copas de champagne, con su pareja o alguien querido, volando en horas del atardecer o en un vuelo nocturno?”.
No lo imaginábamos, nos había propuesto un nuevo escenario a la infinidad de anteriores que charlamos, la posibilidad de un cumple en el aire o una cena romántica de aniversario.
Nos quedamos pensando muchas cosas, pero volvimos con una sensación concreta, que las nubes, para el litoral argentino y uruguayo, están a nuestro alcance.
Eugenio Jacquemain para Orilla Y Media / EPA Producciones
PH: Pedro Rondán[/vc_column_text][vc_gallery type=»nivo» interval=»5″ images=»348,349,350,351,352,353,355,357,358,359,360,361,362,363,364,365,366,367,368,369,370,371,372,373,374,375″ img_size=»full»][thb_gap height=»20″][/vc_column][/vc_row]








