martes, junio 30, 2026

Más infracciones con los radares: se aplicaron 448 mil multas por exceso de velocidad en 2023

Más infracciones con los radares: se aplicaron 448 mil multas por exceso de velocidad en 2023
Orilla y Media TV

Entre multas pagadas, convenidas y pendientes, hay 3.500 millones de pesos. Un dato llamativo: el Sucive recibió 200.000 multas más que en 2022. En un mes y poco MTOP aplicó 21.384 multas con radares.

Las construcciones coloniales de la Plaza Matriz en la Ciudad Vieja, que en estos días festeja el proceso fundacional de Montevideo, se enfrentan con el edificio del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, donde el año pasado quedó inaugurado el Centro de Sistemas Inteligentes de Tránsito. Un lugar donde se utilizan equipos de última tecnología, computadoras y programas diseñados para analizar imágenes y videos de eventuales infracciones de vehículos. En estas oficinas con grandes pantallas y aire acondicionado para controlar su temperatura, se ve en tiempo real lo que está pasando en las rutas nacionales y se determina si hubo o no una infracción. Si el sistema determina que sí, se va al chequeo manual, realizado por dos personas distintas, que verifican las imágenes fijas y en movimiento tomadas por los 112 radares instalados en todas las rutas nacionales. Luego de ese proceso, la multa recién puede ser confirmada.

Para el ministerio es importante que los conductores sean multados solo cuando realmente cometieron una infracción. “Si bien es un programa, está diseñado ya para estudiar la situación, además de que siempre hay un rango de tolerancia que tiene que ver con varios factores, como puede ser la circulación de vehículos en ese momento o el velocímetro del auto, entre otros”, dice la ingeniera civil Anita Teresa Aisemberg, jefa de Departamento de Señalización del Ministerio de Transporte. De todas maneras, para esta ingeniera que lleva más de 20 años trabajando en el ministerio, lo importante es que la población entienda que se debe circular a la velocidad establecida por tramo, haya o no radar. “Porque están establecidas tomando muchos criterios, que tienen que ver con el material de construcción de la ruta, la cercanía a puntos poblados, las más de 400 escuelas rurales que están en la zona de influencia”, cuenta Aisemberg.

Sin realizar ningún cambio en la velocidad de los tramos, realizaron un estudio previo a la colocación de los radares. Después compararon los datos: un 58% de los vehículos no respetaba la velocidad aunque la cartelería la indicaba de forma clara. A un mes de instalados los radares, el porcentaje había bajado a 2,8%. Este estudio se hizo sobre siete ubicaciones elegidas.

Pero no solo multa el ministerio, claro. Del total de las infracciones que toman las 19 intendencias, la más importante es el exceso de velocidad. Según los datos del Sistema Único de Cobro de Ingresos Vehiculares (Sucive), se concretaron 426.730 multas por esta infracción en 2023. El año que pasó tuvo unas 200.000 multas más que en 2022, tomando en cuenta el total de las infracciones (no solo por velocidad), según explica a El País César García, asesor del Congreso de Intendentes y director de Asuntos Vehiculares del Sucive.

Sólo en Montevideo fueron 225.245, seguido por Maldonado con 114.444 y Canelones con 41.595, hablando siempre de exceso de velocidad. Hay un departamento sin multas por velocidad, Artigas, y varios con muy pocas (ver infografía más abajo). Si se suman todas las intendencias, el monto total —entre multas pagadas, convenidas y pendientes de cobro— es superior a 3.500 millones de pesos. Esta infracción representa el 40% de las multas.

Recién este año el Sucive comenzará a integrar las multas de los radares del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. El ministro, José Luis Falero, dijo ante la Comisión de Transporte de la Cámara de Representantes que se estima que lo recaudado a partir de las multas por exceso de velocidad se ubicará entre los 35 y 40 millones de dólares anuales. O sea, más de 1.300 millones de pesos.

A partir del 20 de noviembre de 2023 el ministerio comenzó a notificar de infracciones y efectivizar multas, previo a esa fecha hubo notificaciones de infracciones pero sin sanción económica. La idea era que la población se fuera “acostumbrando”. Tomando el comienzo de las notificaciones hasta el 31 de diciembre del 2023, el ministerio efectuó 21.384 multas. Si se suman a las que aplicaron las intendencias, en total son 448.114 multas por velocidad.

Según se votó en la última Rendición de Cuentas, el 70% de lo recaudado por las multas se utilizará para el financiamiento de obras de infraestructura vial y el 20% será para la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC). El 10% restante se destinará al Ministerio del Interior para que adquiera equipamiento de seguridad y mejoras tecnológicas.

Otro elemento nuevo que se suma en 2024 es que las personas podrán pagar la patente del vehículo aunque tengan deudas de multas. La idea, según explica García, es diferenciar el comportamiento del conductor con el vehículo y, si bien las intendencias podrán recurrir a mecanismos para cobrar lo adeudado, se está manejando la idea de que luego de determinado tiempo de deuda al conductor se le retire la libreta.

Volvemos al frío de los aires acondicionados del centro de monitoreo que en plena Ciudad Vieja tiene por finalidad optimizar la gestión del tránsito mediante el uso de nuevas tecnologías.

Es un oasis de vidrio, con grandes monitores, paredes blancas e ingreso a todos los espacios con código de seguridad o huella digital. “Debemos respetar mucho todo lo que tiene que ver con el manejo de datos personales”, explica la ingeniera Aisemberg. Es que llegan los números de matrícula y con eso toda la información de las personas que cometieron las infracciones.

El servicio funciona las 24 horas los 365 días del año, monitoreando y recabando información, tomando lo que pasa en los radares y también en los semáforos instalados en la red vial nacional. Manejan los carteles de mensajería variable (pantallas digitales) que informan tiempos de viaje, cortes y cualquier otra interrupción del tránsito. También tienen un rol fundamental en el ordenamiento del tránsito ofreciendo alternativas de circulación: por ejemplo, si la ruta Interbalnearia está muy congestionada, a través de la cartelería informan que se puede elegir la opción de tomar la ruta 8.

La idea es minimizar congestionamientos de vehículos en rutas nacionales, por eso también ajustan los tiempos de los semáforos, lo que puede ocurrir es que se le dé más tiempo a la circulación por ruta y menos a los cruces. Además de los equipos de gestión de la velocidad, las cámaras y equipos de conteo de tránsito, los funcionarios están en contacto con la Policía Caminera para detectar problemas en el lugar que no puedan ver o resolver.

Radares

Colocados en las rutas nacionales desde hace muy pocos meses, le sacan fotos y toman videos a los conductores que exceden la velocidad permitida en las rutas de Uruguay. Primero esta información viaja para que se pueda corroborar que hubo una infracción o no. También se fiscaliza que el vehículo no ingrese dentro de las excepciones, como puede ser una ambulancia, bomberos o el paso de la policía en una emergencia. Después de que se comprobó manualmente que la infracción se cometió, llega al conductor del vehículo.

Las sanciones económicas que pone el ministerio son por franjas, es decir, por cuánto se supera el límite de velocidad. Excederlo por 20 km/h tiene un valor de cinco Unidades Reajustables (UR), lo que equivale a unos 8.000 pesos al valor actual. En caso de pasarse por entre 21 y 30 km/h el valor es de 8 UR, o más de 13.000 pesos al valor actual. Entre 31 km/h y el doble del límite permitido es de 12 UR (más de 19.000 pesos), mientras que la multa llega a 15 UR (más de 24.000 pesos) si el exceso de velocidad supera el doble de lo permitido.

Todos los especialistas consultados concuerdan en una idea: los radares son una herramienta necesaria en Uruguay. Aunque hay matices, algunos afirman que la tecnología por sí sola no mejora los resultados, y hay autoridades que entienden que estamos iniciando un proceso, donde se empezará a incorporar más tecnología.

¿Cuál es el objetivo de los radares? Para el director del Instituto de Educación y Seguridad Vial, Arturo Borges, desde el punto de vista técnico eran una materia pendiente que tenía nuestro país en las rutas nacionales. “Obviamente que todo cambio que se produzca en una estructura vial siempre genera resistencia en la ciudadanía. Después la gente se va adaptando y va entendiendo el porqué de la ubicación de los radares”, dice Borges. “En el mundo entero el radar es una herramienta indispensable para reducir los casos de siniestros fatales”.

Borges cree que el problema está en que la velocidad es un valor social para el conductor uruguayo. “El que no anda rápido no sirve. Hay una especie de frustración interna. Por qué si el otro llegó en una hora yo voy a demorar media hora más”, explica.

El experto en temas de seguridad vial afirma que la velocidad inadecuada es la que está causando más fallecidos. “Lo que está sucediendo es que tenemos rutas y la gente las utiliza a una velocidad que es de autopista. El diseño de nuestras rutas no es para ese tipo de velocidad que manejamos”, dice Borges.

Además, opina que “debemos de traer a los conductores al siglo XXI y los radares son una respuesta a la inconducta de muchos. Si todos cumpliéramos lo que dice la normativa, no tendría que haber radares”.

Para la ingeniera Aisemberg lo crucial es comprender que los radares se utilizan para que las personas respeten las distintas velocidades establecidas en los diseños de las rutas y los tramos. Y que siempre se va a buscar proteger al más expuesto, que es el peatón.

Desde la década de 1990 Uruguay trabaja con la llamada “visión cero”, concepto creado en Suecia. “Nos dice que no son aceptables muertes ni lesiones graves en el sistema de transporte. Parece algo trivial pero encierra una idea fuerte”, dice Aisemberg.

En 2022 431 personas fallecieron, mientras que 3.178 fueron heridas en forma grave, según los datos oficiales. Pero este número viene bajando desde 2010, año en el que fallecieron 556 personas en accidentes de tránsito.

-Pero si no son aceptables muertes ni lesiones graves en el sistema de transporte, ¿qué medidas habría que tomar? Porque el error es inherente al humano.

-La respuesta tiene varios focos de acción: hay que trabajar en la educación de las personas, pero también preparar las infraestructuras lo más posible para que perdonen los errores de los usuarios, por ejemplo el despiste. Porque no es lo mismo despistar y caer a un precipicio que tener un sistema metálico de contención. Este es un ejemplo concreto, de cómo el ministerio trabaja para tener un sistema seguro que tienda a bajar las tasas de siniestralidad.

Ruta a seguir

García, el director general de asuntos vehiculares del Sucive, va por el mismo lado. Para él los radares y fotomultas son un instrumento más para controlar el tránsito. Y trae el ejemplo de lo que pasó en el departamento de Río Negro. “En el año 2022 tenía registradas 6.000 multas y en 2023 tenía 30.000. ¿El problema estuvo en las 6.000 o el problema está ahora en las 30.000?”, se pregunta. Para García la diferencia que hay entre un momento y el otro es la instalación del sistema de fotomultas. “El radar lo que hizo fue constatar una realidad. Hay una máquina que detectó que había 30.000 personas que incurrieron en una falta. Antes, como no había control, no había sanción. Hoy hay control y hay sanción”.

 

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FUENTE: El País

Orilla y Media TV