Una localidad uruguaya será escenario de un hecho inédito en la historia reciente del país: la definición de una alcaldía por sorteo. A una semana de las elecciones municipales, la Corte Electoral confirmó que en San Bautista, una localidad del departamento de Canelones, se produjo un empate exacto entre dos candidatos pertenecientes a la Coalición Republicana, lo que obliga a utilizar un mecanismo poco habitual para decidir quién asumirá como alcalde.
Una localidad uruguaya con 3.534 personas habilitadas para votar acudió a las urnas el pasado domingo 11 de mayo, registrando una participación de 3.195 electores distribuidos en nueve circuitos. De ese total, la Coalición Republicana obtuvo 2.079 votos, superando ampliamente al Frente Amplio, que cosechó 547. Sin embargo, dentro de la coalición había competencia interna: una lista del Partido Nacional y otra del Partido Colorado. Ambas lograron el mismo número de votos para sus respectivos candidatos a alcalde, provocando el insólito empate.
Roberto Siriani de León, del Partido Nacional, sumó 857 votos con su lista; mientras que Pablo Farina Luc, del Partido Colorado, también alcanzó exactamente la misma cifra. A pesar de que el total de votos blancos superó al de los colorados, la ley 19.272 —que rige el sistema de elección municipal— establece que no se consideran sublemas, sino listas. Según explicó el ministro de la Corte Electoral, José Korzeniak, “el alcalde será el primer titular de la lista más votada del lema más votado”, por lo que la suma de listas dentro del mismo lema no tiene validez en caso de empate.
Esto llevó a que una localidad uruguaya enfrente una situación insólita: la necesidad de definir su próximo alcalde mediante sorteo entre los dos candidatos que empataron. La noticia ha generado sorpresa y diversas reacciones entre los habitantes de San Bautista, que ahora esperan que la suerte elija a quien presidirá el municipio durante el próximo período.
El sorteo, según informó la Corte Electoral, se realizará en los próximos días bajo supervisión oficial y será de carácter público. Así, una localidad uruguaya pasará a la historia por haber decidido su gobierno municipal no por mayoría, sino por azar, en un contexto democrático inusual que pone en evidencia las particularidades del sistema electoral en los municipios menores del país.








