El estudio del Instituto Nacional de Estadística mostró una brecha, que las mujeres perciben salarios «considerablemente más bajos» que los hombres.

La brecha salarial de género tiende una reducción moderada, pero sigue siendo significativamente alta en Uruguay.
«Salarios considerablemente más bajos»
El principal resultado del estudio del INE es que, en el período considerado entre 2018 y 2024, el promedio de la brecha salarial de género fue del 27%: es decir que, actualmente, los datos apuntan que los hombres perciben remuneraciones un 27% mayores que las mujeres, incluso en actividades donde se destaca la presencia de personal femenino.
Si bien el desempeño del análisis no fue homogéneo —hubo importantes diferencias según el sector de actividad (industria, comercio, servicios y construcción), tamaño de empresa y de la región observada—, la conclusión general fue que, incluso cuando las proyecciones dan cuenta de una «moderada reducción» de la brecha de género, «las mujeres continúan percibiendo salarios considerablemente más bajos que los hombres”.
En ese sentido, los resultados mostraron «una persistente desigualdad en torno al 27% durante todo el período analizado»: «Entre 2018 y 2019 la brecha osciló entre 26% y 28%, manteniendo relativa estabilidad. No obstante, en 2020 y 2021, coincidiendo con la contracción del salario real, se registraron aumentos con picos de 28,00% y 28,17%. En 2022 se alcanzaron los valores más elevados de la serie (28,74% en el segundo trimestre), lo que pone de manifiesto que las mujeres se vieron más afectadas por la dinámica del mercado laboral en la etapa post pandemia», desarrolló el INE.
A partir de 2023, en tanto, comenzó una tendencia a la baja que acompañó la estabilización del salario real, y la brecha descendió hasta un 25,9% en el tercer trimestre de ese año, para luego tocar su nivel más bajo en el período analizado, un 25% en el tercer trimestre de 2024.
«La evolución conjunta de ambos indicadores muestra que los momentos de mayor deterioro del salario real coincidieron con incrementos en la brecha salarial, lo que podría sugerir que los impactos negativos no se distribuyeron de manera equitativa entre hombres y mujeres. Por el contrario, en los últimos dos años, la estabilización del salario fue acompañado de una reducción de la desigualdad entre sexos», consideró el instituto estadístico.
Asimismo, reconoció que «la tendencia a largo plazo parece ser de una moderada reducción de la desigualdad salarial», pero que la magnitud de la brecha todavía es relevante. Más aún en un contexto en el que las mujeres no solo ganan menos sino que se ven más afectadas por los impactos negativos de la economía.
Número rojos en la industria
Por otra parte, el análisis de la brecha salarial de género por sector de actividad mostró un preocupante escenario en algunos rubros del país, entre ellos, la industria: allí, y a la par que se observó el mayor salario promedio por trabajador, la brecha es del 39,84%. Sin embargo, el pero escenario se observó en el área de Salud y servicios sociales, donde la diferencia alcanzó el 50,12%, la más alta registrada en el estudio del INE.
En contrapartida, el sector Servicios presentó la menor desigualdad entre los salarios que perciben las mujeres y los hombres, con una diferencia del 19,70%. De todos modos, el organismo advirtió que la diferencia todavía es «significativa» en perjuicio del personal femenino.
En cuanto al sector Comercio, que tiene el salario promedio más bajo, la brecha es del 28,57%. Mientras que la construcción presenta un comportamiento poco frecuente en el que la diferencia resultó negativa en un 10,32%: es decir, en este sector de la actividad laboral, las mujeres perciben mayores remuneraciones que los hombres, lo que puede ser explicado por la reducida participación femenina en el sector y su concentración en ocupaciones de mayor calificación vinculadas a la actividad (arquitectas, ingenieras, prevencionistas, administrativas).
La educación —uno de los rubros más feminizados— también presenta una brecha salarial de género negativa (-0,13%). Y otros sectores que presentan diferencias reducidas, aunque en favor de los hombres, son Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado (4,03%) y Transporte y almacenamiento (8,19%).
En tanto, las diferencias más significativas —además de Salud— se observan en Artes, entretenimiento y recreación (46,93%), Industrias manufactureras (40,62%), y Otras actividades de Servicio (39,88%). Mientras que este problema «transversal» de desigualdad salarial también se observó en las actividades vinculadas a la Información y comunicación presentan una diferencia de 19,33% y las Actividades profesionales, científicas y técnicas tienen una brecha aún más alta (25,03%).
Fuente Ámbito








