La presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Entre Ríos, Juana Ávalos, cuestionó la situación que atraviesan los jubilados y pensionados y advirtió a AIM que los ingresos actuales resultan insuficientes para garantizar una vida digna. “Con 400.000 pesos un jubilado no vive, parece que nos quieren condenar a muerte”, afirmó.
El gobierno nacional anunció una nueva actualización de las jubilaciones a partir de la inflación registrada durante agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con el incremento, el haber mínimo previsional pasará a 435.748,51 pesos, mientras que, con el bono extraordinario de hasta 70.000 pesos, el ingreso bruto más bajo alcanzará los 505.748,51 pesos.
En ese marco, Ávalos puso el foco en la realidad de los jubilados entrerrianos y señaló que “en la provincia hay quienes perciben ingresos de apenas 400.000 pesos”.
No se puede hablar de una jubilación digna cuando un jubilado tiene que elegir entre comer, comprar sus medicamentos o pagar los servicios.
Juana Ávalos, presidenta del Centro de Jubilados de ATE.
“Con 400.000 pesos un jubilado no vive”, sostuvo la dirigente, quien cuestionó que “los aumentos anunciados tanto a nivel nacional como provincial no alcanzan para compensar el deterioro del poder adquisitivo ni el incremento sostenido del costo de vida”.
En ese sentido, remarcó que “los jubilados deben afrontar gastos cada vez mayores para cubrir necesidades básicas como alimentación, medicamentos, servicios y vivienda”, y sentenció: “Parece que nos quieren condenar a muerte, después de trabajar toda la vida, ya que los ingresos se encuentran muy por debajo de lo necesario para garantizar una vida digna”.
La referente de los jubilados de ATE Entre Ríos reclamó que “las políticas previsionales contemplen las necesidades reales del sector” y cuestionó que “la actualización de los haberes sea presentada como una mejora cuando, en la práctica, los ingresos continúan siendo insuficientes frente al costo de vida”.
Para Ávalos, la discusión no debería limitarse al porcentaje de aumento, sino centrarse en cuánto necesita efectivamente una persona jubilada para vivir. “No se puede hablar de una jubilación digna cuando un jubilado tiene que elegir entre comer, comprar sus medicamentos o pagar los servicios”, sostuvo.
La dirigente insistió en “la necesidad de recuperar el poder adquisitivo perdido y garantizar haberes que permitan a los jubilados transitar esta etapa de la vida con dignidad, sin depender de bonos extraordinarios ni quedar relegados a ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas”.
Fuente AIM








