La ministra Verónica Berisso salió a defender lo indefendible. Ella misma reconoció en Radio Plaza de Paraná. El servicio de desayunos y meriendas escolares pasará de costar $22.000 millones anuales a $42.000 millones. Casi el doble. La ministra lo admitió sin titubeos: el Estado pagará casi un 100% más por el mismo servicio.
Por Juan Martín Garay (*)
El decreto que formaliza esta decisión lleva la firma del gobernador Rogelio Frigerio y la de la propia Berisso. Esa es la decisión política: firmar un contrato que duplica el costo y vacía los recursos hacia afuera. Sin debate, sin explicación previa, sin dar la cara ante los entrerrianos.
Berisso argumenta que «el foco está en que el servicio sea igualitario». Pero la igualdad no se construye desplazando a los innumerables comercios locales que durante años proveyeron a las 1.060 escuelas de cada pueblo y ciudad de la provincia. Esos comercios reinvertían en la comunidad, pagaban impuestos y tasas locales, y daban trabajo a entrerrianos. Romper ese circuito no es modernización: es desmantelar el tejido económico de los pueblos.
¿Y a cambio de qué? Para que esa plata se vaya a una empresa de Buenos Aires, Teknofood S.A., que no tributa ni genera un solo empleo en la provincia.
La ministra lo reconoce con una honestidad que debería helarnos la sangre: «Sí, en algún punto perjudica». Como si la economía de las comunidades fuera un daño colateral menor. Como si los almacenes de barrio, las panaderías y los proveedores locales fueran prescindibles.
Y el patrón se repite: primero los medicamentos, ahora la alimentación escolar. Dos áreas sensibles donde el contenido local se reemplaza por empresas foráneas, con la firma y el aval del gobierno provincial.
A confesión de parte, relevo de prueba. La propia ministra nos dijo que el costo se duplica y que los comercios locales se perjudican. No hace falta buscar más. La pregunta que nadie hace y que yo me animo a formular es: ¿quién controla a los controladores? Porque centralizar para «tener control» puede ser la coartada perfecta para que no haya control real sobre el destino de la plata de los entrerrianos.
Una vez más, los recursos se van de la provincia. Con los remedios primero. Con la comida ahora.
¿Hasta cuándo? Defendamos a Entre Ríos.
(*) Abogado y Concejal – Concepción del Uruguay








