viernes, julio 24, 2026

El Quincho | Cuando termina el Mundial, empiezan las responsabilidades

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Orilla y Media TV

El fuego volvió a encenderse en el viejo quincho. Como cada miércoles, la mesa fue ocupándose de a poco. El mate pasó de mano en mano, las brasas hicieron su trabajo y las primeras cargadas no tardaron en aparecer.

Esta vez se notó una ausencia. Faltó uno de los históricos. Alguno, entre risas, lanzó la explicación:

—Todavía no superó la final perdida por Argentina… quedó más golpeado que varios jugadores.

Las carcajadas duraron poco. Los comentarios sobre el Mundial y los análisis de los periodistas deportivos fueron dando paso, casi naturalmente, a la política. Siempre ocurre lo mismo en ese rincón donde las noticias se mastican despacio, entre humo y parrilla.

El Bajo fue el primero en cambiar de tema.

—Sin Copa del Mundo, pero con una semana muy movida. Lo de la alimentación para nuestra gurisada en las escuelas abrió un debate que no puede pasar desapercibido.

Diego, que cuidaba el asado como si fuera una final, levantó la vista de la parrilla.

—Ya es demasiado. Meterse con los gurises es cruzar un límite. Y lo que más llama la atención es el silencio. Apenas escuché a Vanesa Bossio y a algún dirigente como a Javier schnitnman, Casaretto y el abogado Javier paglioto del radicalismo expresar su preocupación. Después… muy poco. Una oposición demasiado tibia.

Federico apoyó el vaso sobre la mesa y respondió sin rodeos.

— no te olvides de Paola Robles RADIO2820 que fue la primera en tomar el tema en su programa de radio con Vanesa. Los del arco político opositor, parece que fueron elegidos solamente para hablar de la macroeconomía. Cuando el problema golpea a los chicos, a las familias y a las escuelas, desaparecen. Será porque los gurises todavía no votan.

La frase quedó suspendida en el aire.

Ariel rompió el silencio con una sonrisa irónica.

—Bueno… ya terminó el Mundial. Se acabó la excusa del fútbol. Ahora llegó el momento de ponerse a trabajar y defender los problemas reales de la gente.

Nadie respondió. No hacía falta.

En el viejo quincho las conclusiones nunca se votan, simplemente se comparten. Y esa noche quedó una sensación difícil de discutir: cuando una decisión del poder alcanza el plato de comida de un niño, el silencio de quienes deben controlar también pesa.

El Mundial terminó. Las campañas todavía no empezaron. Pero la política, esa que importa de verdad, ya está jugando su partido.

Orilla y Media TV